lunes, 28 de mayo de 2012

Magia y Símbolo

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Los orígenes de la magia
La palabra «magia» deriva del sustantivo magi, que era el nombre de los sumos sacerdotes del antiguo imperio persa (el actual Irán). En el siglo VI a.C., los magi eran conocidos por su profunda sabiduría y sus dones para la profecía. Eran seguidores del líder religioso Zoroastro, interpretaban los sueños, practicaban la astrología, y aconsejaban a los gobernantes sobre importantes asuntos de estado. Cuando el mundo griego y romano conoció a los magi, los consideró figuras tremendamente misteriosas que poseían secretos profundos y poderes sobrenaturales. No estaba claro en qué consistían esos secretos (al fin y al cabo, eran secretos), pero durante mucho tiempo, cualquier cosa que se considerara sobrenatural se achacaba a la intervención de los magi, y por eso empezó a decirse que era «magia». En realidad, a menudo se decía que el propio Zoroastro había sido el inventor de la magia.
Por supuesto, ningún individuo por sí sólo ni ninguna cultura en concreto inventó la magia. A lo largo de los siglos se han desarrollado prácticas mágicas en muchas civilizaciones, incluidas las de los antiguos persas, babilonios, egipcios, hebreos, griegos y romanos. La tradición mágica occidental tal como la conocemos hoy día le debe mucho a la convergencia e intercambio de ideas entre miembros de culturas diferentes. Tales contactos se produjeron con frecuencia creciente a partir del siglo III a.C., cuando el general griego Alejandro Magno conquistó Siria, Babilonia, Egipto y Persia, y estableció en la ciudad de Alejandría, en Egipto, el crisol intelectual del mundo antiguo.

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Magia y religión
En todas las sociedades primitivas se mezclaba la magia y la religión. Se creía que una gran variedad de dioses y espíritus menores, tanto buenos como malos, controlaban casi todos los aspectos de la vida, provocaban que saliera el sol o que lloviera, portaban prosperidad y pobreza, enfermedad y buena salud. La magia se usaba para atraer o controlar a dichos espíritus. Igual que las prácticas religiosas, las prácticas mágicas incluían rituales y ceremonias para invocar a los dioses, y se creía que los magos, igual que los sacerdotes, tenían un acceso especial a los dioses. Pero más que adorar a las deidades, lo que hacían los magos era pedirles, o incluso exigirles, favores.
A veces, los magos se limitaban a llamar a los dioses para que les ayudaran a lanzar conjuros, preparar pociones o pronunciar maldiciones. Pero muchas veces intentaban también que las deidades aparecieran «en persona». Tras ejecutar una ceremonia especial para llamar o invocar a un espíritu, el mago podía exigirle que alejara la enfermedad, o que acabara con el enemigo, o que asegurara una victoria política. Con las deidades menores lo típico era amenazarlas diciéndoles que otros espíritus más poderosos las castigarían si no se cumplían las exigencias del mago. Entonces el mago despedía a la deidad, enviándola de vuelta al mundo de los espíritus. Cientos de documentos de la Antigüedad confirman que en los primeros tiempos de Grecia y Roma era común intentar evocar a los espíritus, aunque a menudo era una actividad de lo más frustrante.

Casi todas las formas de magia antigua necesitaban del conocimiento de los nombres secretos de los dioses. Se creía que muchas deidades tenían dos grupos de nombres, los públicos y los nombres secretos que sólo conocían los estudiosos de la magia. En un cierto sentido, esos nombres secretos constituyeron las primeras palabras mágicas. Ya fueran pronunciadas de viva voz o escritas, se creía que poseían un poder inmenso, pues saber el nombre verdadero de un dios permitía al mago convocar todos los poderes que dicho dios representaba. Los sacerdotes egipcios daban a sus deidades nombres largos, complicados y a menudo impronunciables, para que los legos no pudieran recordarlos fácilmente. Se decía que Moisés separó las aguas del mar Rojo pronunciando el nombre secreto de Dios, de 72 sílabas, que sólo él conocía. Y según el escritor griego Plutarco, el nombre de la deidad guardiana de Roma se mantenía en secreto desde la fundación de la ciudad, y estaba prohibido preguntar nada acerca de ese dios, aunque sólo fuera para saber si era macho o hembra, para evitar que los enemigos de Roma descubrieran su nombre y lo usaran ara su propio beneficio.

A medida que las antiguas civilizaciones fueron entrando en contacto unas con otras, los magos de una «probaban» los nombres de los dioses de otro país. Algunos de los más antiguos rollos de pergamino que se conservan con información sobre prácticas mágicas, escritos durante los siglos III y IV, contienen listas enteras de nombres de dioses de muchas religiones, que podían luego inscribirse sobre amuletos o talismanes, o bien se incorporaban a conjuros y encantamientos. Uno de los encantamientos más famosos entre los magos griegos y egipcios del siglo iii, del que se decía que era tan potente que «el Sol y la Tierra se encogen de miedo al oírlo; los ríos, mares, pantanos y fuentes se hielan al oírlo; [y] las rocas estallan al oírlo», estaba compuesto por los nombres de cien dioses diferentes unidos en una misma palabra.

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Magia natural
Durante los siglos xv y XVI, la magia disfrutó de un renovado respeto, debido al surgimiento de la magia natural, que no necesitaba de ayuda alguna por parte de demonios o seres sobrenaturales. La magia natural vino a ser una especie de ciencia en su momento, y se basaba en la creencia de que todo lo existente en la naturaleza (personas, plantas, animales, rocas y minerales) rebosa de fuerzas poderosas, pero ocultas, denominadas «virtudes ocultas». Por ejemplo, se creía que las piedras preciosas poseían el poder de curar la enfermedad, influir en el humor e incluso dar buena suerte. Las hierbas poseían virtudes ocultas que podían facilitar la curación, a veces con sólo colgarlas encima del lecho del paciente. Incluso los colores y los números tenían poderes escondidos. Es más, todos los elementos de la naturaleza estaban conectados unos a otros de forma significativa, aunque oculta también. Los magos naturales, entre los cuales también había médicos, se plantearon el reto de desvelar dichas fuerzas y conexiones, y usarlas de manera beneficiosa.
Pero llegar a ser un buen mago natural no era tarea fácil; requería investigación, estudio y observación minuciosa de la naturaleza. A veces la «virtud oculta» de una sustancia se manifestaba en su aspecto. Por ejemplo, la hierba scorpio (denominada así por su parecido con un escorpión) demostró ser un remedio eficaz contra las mordeduras de serpiente. Y se creía que las plantas que se parecen a determinados animales compartían cualidades similares. Pero para el dominio de la magia natural era especialmente importante el estudio de la astrología, dado que se pensaba que muchas de las relaciones y propiedades ocultas en la naturaleza emanaban directamente de los planetas y las estrellas. La esmeralda, el cobre y el color verde, por ejemplo, compartían una serie de cualidades derivadas del planeta Venus. Sabiendo esto, el mago natural era capaz de usar dichos elementos en combinación, cuando se proponía afectar las áreas de la vida «gobernadas» por Venus, como la salud, la belleza y el amor. Se podía conseguir el efecto opuesto usando plomo, ónix y el color negro, ya que ios gobernaba Saturno y se asociaban con la muerte y el abatimiento. Además, el practicante tenía que tener conocimientos amplios sobre anatomía y herbología, ya que uno de los objetivos más importantes de la magia natural era el de curar enfermedades, y una dolencia causada por la influencia de un planeta podía llegar a curarse con una hierba que estuviera regida por ese mismo planeta o, en algunos casos, por su contrario. El mago natural era una especie de brujo del mundo natural y un maestro de las combinaciones; mezclaba, emparejaba y explotaba las propiedades ocultas de la naturaleza para lograr resultados milagrosos y beneficiosos.
Si en los siglos IX y X, una persona respetable habría evitado cualquier contacto con la magia, durante el Renacimiento la magia natural era considerada un campo apropiado para el estudio por parte de intelectuales, médicos, religiosos y cualquiera que tuviera curiosidad científica.

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La magia hoy
La creencia en la magia empezó a declinar hacia mediados del siglo XVII, cuando la gente empezó a descubrir métodos más prácticos y eficaces para resolver problemas. La química moderna condujo a la elaboración de nuevos medicamentos que reemplazaron las curas realizadas según los principios de la herbología, la astrología y la magia natural. Con el surgimiento del pensamiento científico, las ideas sobre cómo funcionaba el mundo fueron sometidas a experimentación, y el poder de la magia, los conjuros, los amuletos y los talismanes fueron cuestionándose cada vez más.
Hoy, la idea de obtener poderes extraordinarios recurriendo a los espíritus ha desaparecido en la mayor parte del mundo. Pero resulta cierto también que el mundo actual es más mágico que nunca. Cosas que en tiempos se consideraron imposibles, como volar o hablar con alguien desde la otra punta del planeta, son hoy actos corrientes. La ciencia moderna ha logrado los objetivos de la magia natural: descubrir y usar los poderes ocultos de la naturaleza. Y, si bien se han rebatido los principios de la astrología, resulta que, irónicamente, todas las virtudes ocultas de la naturaleza sí que proceden de las estrellas, ya que ahora sabemos que todos los elementos del mundo natural, incluidos nosotros mismos, tienen su origen en los materiales liberados por la explosión de soles. Así, igual que para los antiguos, el universo sigue siendo para nosotros un lugar asombroso, lleno de maravillas, posibilidades imposibles y magia.
Tanto en forma de literatura como en las representaciones teatrales, la magia confirma nuestra intuición de que existe «otra realidad». Aunque la magia quizá ya no tenga sentido para nuestras mentes lógicas, sí encaja con nuestra parte creativa e intuitiva, que opera en la mente según una serie de reglas diferentes. El atractivo de la magia parece no tener nada que ver con si es algo «real» o no. La magia procede de la imaginación y la alimenta a su vez. Y a nosotros nos parece que eso siempre será así.

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Qué es la magia
Básicamente podemos definir a este antiguo arte como un conjunto de teorías místicas y prácticas rituales que sólo adquieren sentido a la luz de una cosmovisión que postula otra idea e imagen del mundo y del ser humano.
El primer postulado del pensamiento mágico sostiene qu el mundo es una unidad viviente e interconectada, articulado en distintos niveles que configuran una jerarquía de planos cómicos. Básicamente, este es el mismo principio que postula el holismo científico del siglo XX.
El origen de este concepto del mundo, se remonta a los textos herméticos de la fase tardía del Imperio Romano en lo que se refiere a la magia occidental, los textos proveniente de los primeros siglos de nuestra era, recopilados en obras como el Corpus Hermeticum, constituyen la piedra angular de la cosmovisión mágica occidental, enriquecida con un sincretismo que también recogió el legado de la Cábala hebraica, la Gnosis judía, la teúrgia egipcia y la filosofía dualista de Platón, sobre todo a través de los neoplatónicos, como Proclo, Arístarco de Atenas y Jamblico, que mostraron en sus escritos el respeto y la credulidad que les merecía la teúrgia egipcia y sus fórmulas mágicas, posteriormente se integraron en este sistema sincrético la alquimia europea, la Gnosis, el misticismo cristiano de los primeros siglos de nuestra era y el sincretismo entre la cultura pagana europea autóctona y el cristianismo herético medieval; pasando a formar una parte fundamental de la cultura hermética.

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viernes, 25 de mayo de 2012

Significado del Número 13

 
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13 – REGENERACIÓN

(Extracto del libro “El Misterio de los Números de Ana Cuevas Unamuno)

Número ACTIVO- PASIVO (contiene al 4), es símbolo de transformación y transición de un plano al otro. Es un número Kármico que entraña una dura prueba, la de la Muerte y resurrección (teniendo en cuenta que hoy en día existe una fuerte tendencia a reemplazar el concepto estricto de muerte con el menos angustiante de “transformación” es importante discriminar que este número en sí mismo es significador de la muerte como parte de la realidad de la vida, independientemente de que implique por otro lado resurrección en otro plano u orden de la realidad. El trece nos enfrente a la conciencia y por lo tanto al DOLOR que implica la aceptación de mortalidad de todo, la valoración de ella como factor imprescindible para un nuevo nacimiento es posterior al dolor. (¡De lo contrario resulta en simple mecanismo de negación!)

Indica cambio de ciclo, el pasaje a un nuevo nivel espiritual donde obtendremos mayor libertad y dejaremos de ser esclavos de la preocupación material, pero para ello exige trabajar y no caer en la pereza, la negatividad y la ineficiencia.

En el Tarot corresponde al Arcano Mayor La MUERTE llamada también La Guadaña, cuyo significado es la transformación del hombre que ha experimentado el Sacrificio (12) y por ello puede ahora penetrar las profundidades del Averno antes de resucitar, tal como Jesús, (al igual que otros Dioses sacrificados) descendió necesariamente al sepulcro antes de su resurrección.

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Cuando predomina el trece se deben rendir pruebas de eficacia en el plano material y la solución es el trabajo. La enseñanza de este arquetipo es la aplicación de la voluntad (1) en la resolución creativa (3) aplicada en la conquista y el correcto dominio de la materia (4).

La indiferencia, el descontento, la ineficiencia y sobre todo la negatividad y la pereza, deben ser erradicadas de la conducta o "La Muerte" nos rodeará y enseñará. Entendiendo por muerte toda “pérdida”, en cualquier plano. Por otro lado este número otorga coraje, fortaleza espiritual y resistencia para atravesar las pruebas.

Al ser número de muerte y renacimiento, (de resurrección), representa el proceso de descomposición, mutación y generación de la diosa madre, la eterna metamorfosis de la vida, se le llama por ello “la Segadora o la Guadaña”, tiempo de levantar la cosecha y dejar la tierra desnuda. Exige que al igual que la tierra experimentemos nosotros un desprendimiento para permitir un cambio de conciencia, una verdadera renovación.

Es un número difícil dado que en nuestro estadio evolutivo (paradigma de conciencia) no estamos dispuestos a atravesar gozosos el proceso de desmembración que él indica, nos resistimos al cambio, a permitir que un nuevo orden venga en reemplazo del viejo orden, nos apegamos y aferramos a lo conocido y tememos perder nuestro sentido de identidad frente a la posibilidad de desintegrar lo que llamamos "YO" y transformarlo.

Es el período de “La noche Oscura”, de Negra Aflicción, una etapa necesaria en el viaje hacia el autodescubrimiento tal como lo es en la naturaleza el invierno en que la fuerza vital se despliega en el interior invisible en el exterior. Los alquimistas le llamaban el tiempo de “morficación”.

Quien se resiste a él padece pruebas, obstáculos, dolores y pérdidas continuas, sintiéndose atrapado por un duro destino, sin embargo si el individuo se abre al cambio y actúa voluntariamente en su propia metamorfosis, puede alcanzar una profunda regeneración y como el ave fénix renace redimido de sus propias cenizas con un alto nivel de conocimiento y sabiduría práctica. Ha conocido el mundo subterráneo, comprendió a los "demonios" y las profundidades insondables del alma humana, es por tanto "luz" para otros. Ahora sabe que la muerte es un proceso de cambio y estabilidad, renovación necesaria. No puede ser manejado ni dominado, toma lo que quiere. Posee una fuerza dominante positiva y determinación espiritual. Resiste donde otros caen, persevera a pesar de la dureza de la vida sin perder la fe en sus fuerzas.

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Para los Cristianos es número aciago por que en la mesa de la Última Cena el decimotercero Judas Iscariote fue el primero en levantarse y es el que traiciona a Jesús. Lógica deducción de un dogma que niega la presencia inevitable de lo que llamamos oscuro (por ignorado, rechazado, conceptuado de desagradable). En realidad el verdadero 13 es Jesús: “el Maestro”, quien vino a “transformar”, “matar el viejo orden para permitir la renovación y redención”. Judas que entre todos los discípulos era quien estaba más cerca de la maestría (y del corazón de Jesús) cumplió su papel de “Gemelo Oscuro” permitiendo que Jesús cumpliera su misión. ¡Sin Judas no habría crucifixión ni redención!. Por ello para los Cristianos Primitivos el acento no estaba en la traición sino en el Misterio Divino (que implica este número) como símbolo de la ESPERANZA redentora.

La estrella de Belén apareció en el día decimotercero del nacimiento de Jesús anunciando la llegada de los tres reyes Magos, portadores de la BUENA NUEVA.

En Escandinavia el Dios BALDUR fue muerto por una flecha mientras los otros doce dioses estaban sentados en la mesa, él estaba invitado mas no pudo llegar, le consideran por ello el número de las “Equivocaciones Mágicas” y es importante señalar que en la visión antigua fue justamente la muerte de Baldur Dios de lo Perfecto lo que permitió la evolución, el movimiento y desarrollo de la tierra medía, es decir del mundo terrestre, dual y concreto. (nuevamente vemos como solo la muerte permite la nueva vida)

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Es el número de las Brujas que se reunían en el Sabbath, por estar relacionado el número con el ciclo de lunaciones anuales. Cada una de las brujas participantes representaba una luna, completando así el círculo del Poder Femenino.

Entre los Mayas y los Aztecas era el número de los Cielos y de los Dioses, tenia importancia en la construcción de su calendario.

Es el gran número de la ADIVINACIÓN.

Entre los pueblos del Norte de Europa el 12 era número de mala suerte (traía limitaciones y dolor) y el 13 de buena suerte, era el número de la Diosa Luna y por lo tanto del ciclo anual de la cosecha a la que esta íntimamente ligado.

Para los Griegos era mal día para Sembrar y para los Egipcios era el día en que los Dioses enviaban epidemias a la Tierra.

Mientras que para los Judíos es número de la Suerte ya que por orden del rabino Eliazar ayunaron 13 días y superaron una grave sequía.

La SUERTE buena o mala parece pertenecerle. En todo caso representa los procesos naturales que tanto dan abundancia como carencia de recursos al compás de las estaciones anuales.

Por ser número Lunar se asocia a los poderes ocultos u oscuros de las profundidades de ahí el sepulcro, el submundo infernal y la muerte donde va la semilla y sus representaciones los Dioses y Diosas “Semilla” tal como Tammuz, Isthar, Perséfone, como parte del rito de la vegetación.

El trece pues es promesa de regeneración, transmutación y señala el proceso de atravesar los reinos invisibles y las profundidades para poder regenerarse y retornar. Es en síntesis promesa de REDENCIÓN.

Es un número de advertencia que implica cambio de planes y lugares, transformación constante, por lo que debe hallar seguridad en sí mismo y allí estabilizarse.

©Ana Cuevas Unamuno- El Misterio de los Números- Editorial Kairos 1997

jueves, 24 de mayo de 2012

Significado del Número 17

 
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17 - ESPERANZA

Es un Número PASIVO y espiritual. Representa el principio de inmortalidad, la continuidad de la vida en sus diversas formas y etapas. Y por ende la continuidad de las ideas y los principios en sí mismos: VERDAD, ESPERANZA, FE Y CARIDAD.

Número de la iluminación, ayuda a la comprensión de la existencia, la ciencia y el destino

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Es la estrella guía de la mañana y la primer estrella de la noche. El cielo cargado de estrellas y planetas como modelo del alma humana. La astrología, el misterio de las leyes universales, la maravilla de la Energía Universal. Este número es el que nos enseña que estamos siempre acompañados en el camino, que un plan mayor del que comprendemos o conocemos, se cumple eternamente y de él somos parte, dado que señala la interpenetración del Macrocosmos con el Microcosmos, cada uno reflejo del otro.

Representa el poder de ser optimistas y mantener viva la esperanza y la fe frente a las dificultades, como camino para conquistar paz interior y apertura de conciencia.

Este número asociado a lo insondable lleva a una búsqueda religiosa en el más amplio sentido de la palabra, esto implica la búsqueda de la verdad no en un sentido simplemente místico sino por medio del aprendizaje concreto y práctico. Indica la fuerza redentora de la fe, la confianza en el lado luminoso de la vida y en su sentido.

Empuja a seguir el propio camino. Es número afortunado en lo material y espiritual.

Curiosamente se lo considera número de FINANZAS, (por su asociación con el 8)

Su contracara le señala como número de la OBSTRUCCIÓN, unido a la locura, la desdicha y la tragedia.

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Si bien es la ESPERANZA, lo es después de haber atravesado las grandes pruebas en las que el Ego ha muerto y es ahora el Yo verdadero el que construye avanzando hacia su redención, tal como lo señala el Arcano Mayor del Tarot: “La ESTRELLA”.

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Por eso para muchos representa la “muerte” que no es la muerte en sí sino la del Ego. Ya no se persiguen las necesidades básicas e instintivas, ni los deseos egoicos humanos, ahora la búsqueda implica trascendencia y requiere de una conciencia alerta (despierta).

En este número encontramos la llegada de los Tres Reyes Magos que siguieron “la estrella”, portadores de la “buena Nueva” y también las muchas historias mitológicas y reales de descubrimientos logrados siguiendo el curso de alguna estrella o constelación, como los vaticinios de los Astrólogos de la corte que influían en los actos de aquellos que gobernaban.

En todos estos ejemplos vemos la importancia de las fuerzas celestes en su relación simbólica con la vida humana y de allí se deriva la necesidad del 17 de Estudiar y comprender la relación entre lo humano y lo Divino e integrarlo en un nuevo orden de conocimiento. (Si el 8 es la lucha entre materia y espíritu, el 17, su paso posterior, es la reconciliación de estos opuestos en una Unidad). Podemos pues decir que este número es el que reúne la enseñanza de la importancia de las SEÑALES que la vida nos ofrece a cada paso, como guía a nuestras acciones. De hecho cuando este número está muy activo en un mapa numerológico el nativo afortunado o no, sabe que ha tenido más de una señal orientativa. Por eso para unos la providencia les es favorable (saben leer dichas señales) y para otros no lo es (rechazan o ignoran las señales)

Para los Egipcios era el peor número quizás por que su Dios Osiris había muerto un día 17 de la Luna, todo niño nacido ese día portaba sobre si la mala suerte y se consideraba que su vida seria desgraciada.

En el juego sin embargo atrae la fortuna según dicen las estadísticas. Sea esto real o fantasía, lo cierto es que es un número que atrae sobre si las contradicciones, ya que su lucha es en pos de alcanzar una superación de la dualidad y despertar a la fe desprendiéndose de limitaciones tanto materiales como mentales, lo que no implica deshacerse de todo, por el contrario, es descubrir la justa proporción y el sentido profundo de las fuerzas de la vida.

Por sus componentes señala la aplicación de la mente consciente (7) en su persecución del conocimiento original (1) a fin de lograr conquistar el poder personal (8), es pues número de autosuperación y trascendencia de sí mismo

©Ana Cuevas Unamuno- El Misterio de los Números- Editorial Kairos 1997

martes, 22 de mayo de 2012

¿Sabes porque el anillo de compromiso se usa en el cuarto dedo?

 

Existe una leyenda china que lo puede explicar de manera bonita y muy convincente. ...

Los pulgares representan a los padres.

Los índices representan tus hermanos y amigos.

El dedo medio te representa a ti mismo.

El dedo anular (cuarto dedo) representa a tu pareja.

El dedo meñique representa a los hijos.

OK...primero junta tus manos palma con palma, después, une los dedos medios de forma que queden nudillo con nudillo así como se muestra en la imagen....

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Ahora intenta separar de forma paralela tus pulgares (representan a los padres), notaras que se abren porque tus padres no están destinados a vivir contigo hasta el día de tu muerte, únelos de nuevo.

Ahora intenta separar igual los dedos índices (representan a tus hermanos y amigos), notaras que también se abren porque ellos se van, y tienen destinos diferentes como casarse y tener hijos.

Intenta ahora separar de la misma forma los dedos meniques (representan a tus hijos) estos también se abren porque tus hijos crecen y cuando ya no te necesitan se van, únelos de nuevo.

Finalmente, trata de separar tus dedos anulares (el cuarto dedo que representa a tu pareja) y te sorprenderás al ver que simplemente no puedes separarlos.. .eso se debe a que una pareja esta destinada a estar unida hasta el ultimo día de su vida y es por eso porque el anillo se usa en este dedo.

 

jueves, 10 de mayo de 2012

LOS SIGNOS Y EL AMOR

Para jugar un rato….

 

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Amigo, tu vida amorosa discurre entre arrebatados impulsos. La serenidad no es precisamente tu fuerte, y el exceso de audacia domina tus emociones.

Cuando crees que te has enamorado, cosa que te ocurre frecuentemente, inicias esa fase de conquista que tanto te gusta, y en la que demuestras tu sangre de guerrero victorioso. Pero si no consigues seducir al amado o tu pareja te abandona, lo pasas fatal: tu orgullo no te permite ser el perdedor. En el fondo te encanta vivir grandes pasiones, pero tu habitual precipitación te lleva a apurar rápidamente la espuma de algunas relaciones. Querido Aries, a veces no profundizas; yo diría que te pierdes lo mejor.

Eso sí, tu espontaneidad y tu atractivo te convierten en un bombón para todos tus admiradores. Te gusta que te cortejen de forma directa, sin dudas ni demoras. También te distingues por vivir las relaciones con cierto acento infantil, como de niño rebelde que no llega a comportarse del todo bien. Por lo general, tendrá que ser tu pareja quien aporte la madurez a la relación, y a veces incluso puede que te sientas agobiado por su exceso de comprensión.

Descuida, también sabes ser tierno y cariñoso, y en tus mejores momentos orientas perfectamente tu energía hacia la ternura. Tu poca paciencia ante la rutina y el torbellino de pasiones en el que vives -que siempre será un caos- son los mayores problemas que pueden afectar a tu vida de pareja.

Hazme caso, equilibra tu exceso de energía con un poco más de romanticismo, paciencia y ternura: el resultado será exquisito.

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Tauro es sensual y cariñoso, un signo hecho para el amor. Por eso se rodea de afecto y siempre arrastra tras de sí a una peculiar corte de admiradores. Tú siempre vincularás el amor a tu particular universo de plácidos sentidos.

Los ambientes exóticos te ponen nervioso: no eres de esos que fantasean con un loco encuentro sexual en el tren o en el ascensor. Mimoso y romántico, tu sueño de amor se localiza en el sofá de tu casa, con una buena comida y un buen vino. Deseas llegar a comprometerte y también a casarte, pero si durante la juventud te equivocas en la elección de tu pareja, tu sentido de la responsabilidad te impedirá romper fácilmente esa unión. Y esto, amigo, te puede hacer muy infeliz.

También eres muy celoso y algo pasivo. Suele suceder que cuando encuentras a tu media naranja te dejas llevar cómodamente mientras que el otro sostiene el peso de la relación.

Tauro es uno de los signos zodiacales más sensuales: tocar y acariciar son necesidades para ti. Tu afán por el sexo puede llevarte a establecer un compromiso serio con alguien que tan sólo sea una buena compañía en la cama. No obstante, la seguridad, la estabilidad y la capacidad económica también son factores fundamentales que te influirán a la hora de escoger a tu pareja.

En cualquier caso, todos estos valores resultan tremendamente inferiores a tus emociones afectivas. Amigo, si das con una buena pareja, existen pocos amantes tan cálidos, afectuosos y respetuosos como tú.

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¡Qué frívolo puedes llegar a ser! Vives el amor como un coqueto abejorro que va de flor en flor, pero te cuesta quedarte quieto en ninguna. Quien logre conquistar tu corazón será quien comprenda que te gustan las cosas difíciles, porque de todas formas tendrá que convivir con tus continuos coqueteos. Tampoco te hundes en la desesperanza cuando tus amores fracasan, porque rápidamente encuentras algún sustituto; sencillamente, pasas página y no vuelves a acordarte de ese amor.

Amigo Géminis, de mente tan inquieta como tu espíritu, y apasionado por las buenas conversaciones, preferirás encontrar afinidad intelectual antes que sexual en tu pareja: una conversación ingeniosa será mejor arma para seducirte que la más excitante ropa interior.

Aunque te atraen las personas divertidas y con chispa, como tú, tu pareja adecuada será alguien mucho más comprensivo y bondadoso, con un gran equilibrio interior para entender que muchas veces lo abandonarás para irte a una fiesta.

A veces te comportas como un compañero, más que como un amante, y suelen ser las palabras y no los hechos los que rigen tu vida sentimental. Pero eres tan atractivo, original, divertido, simpático y encantador, que siempre te sobrarán candidatos para el amor.

Permíteme un consejo:sería bueno que hicieses un esfuerzo por añadir madurez a tu forma de vivir las relaciones. Si cuando creas que has encontrado a la persona adecuada procuras ser un poco más paciente en tu forma de relacionarte, te irá mucho mejor.

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Este influjo astral deja una intensa pincelada de romanticismo en tu corazón.Para ti, el amor es lo más importante de la vida, el motor de tu camino, lo que te impulsa a seguir adelante. Como eres un fantasioso emocional empedernido, tendrás que hacer grandes esfuerzos para refrenar tus pasiones. Por ejemplo, con tu gran instinto protector, te enamorarás como un loco de aquellas personas que parezcan un poco necesitadas de cariño y amor. Pero, ¡cuidado!, puede suceder que te prendes de alguien que no valga la pena, una persona que sólo te apreciará porque eres ideal para aprovecharse de tus buenos sentimientos.

El hogar es fundamental para ti, y pronto te las apañarás para crear en tu entorno una atmósfera tan acogedora y agradable que tu pareja no podrá resistirse a compartirla contigo. Pero una vez que viváis juntos, ella tendrá que aguantardos de tus defectillos: los cambios de humor y esa imaginación soñadora ajena a toda realidad. Esto último puede llegar a ser un grave problema, pues la desconfianza y los celos pueden agobiar a tu pareja.

Pero en general, Cáncer, serás muy querido y no sólo por tu pareja, sino por tantos amigos y familiares que aprecian las cosas buenas que hay en ti. Tu emotividad es tal que puede detectarse en tu acuática mirada. Necesitado de un compromiso, y ansioso de tener una familia, vives por y para los tuyos, y si tu vida afectiva no es satisfactoria, sufrirás tremendamente.

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Querido amigo, en tu corazón habita un auténtico personaje romántico que defiende a capa y espada su particular concepto del amor. Eres generoso, protector, fuerte y tierno al mismo tiempo, es decir, un amante casi perfecto... ¡Si es que llegas a encontrar pareja, porque lo pones tan, tan difícil!

En primer lugar está esa idea irreversible de tu media naranja. Te pasas la vida haciendo exámenes a tus candidatos. Y perderás mucho tiempo hasta que comprendas que no son ellos quienes suspenden, sino tú el que no da oportunidades.

El segundo problema es tu exceso de mando. No es que no aceptes las ideas del otro, es que muchas veces ni siquiera te las planteas: decir la última palabra es tu instinto natural. Es más, un insignificante fallo de tu pareja puede convertirse en una gran barrera: si tu amado no dice las palabras más acertadas, tú eres capaz de interpretarlas como una falta de aprecio.

Pero a mí no me engañas, tu orgullo oculta en realidad un gran temor: que alguien descubra ese tierno y vulnerable corazón que llevas dentro. Sólo obtendrás éxitos en el terreno afectivo, tan importante para ti, si rindes tu orgullo ante la persona elegida y le muestras tu parte más delicada y vulnerable... aun a riesgo de perder. Tan sólo con un poco de esfuerzo, cuando te emparejes, serás un amante lleno de virtudes, casi excepcional

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Virgo es quizá uno de los signos que más necesita una relación afectiva, pero no es precisamente fácil de contentar, pues la razón suele reprimir los sentimientos. Ya sabes, amigo Virgo, lo cierto es que eres una pareja exigente, que desea un compañero hermoso y refinado, y un proceso de cortejo prudente y tradicional.

La meticulosa búsqueda de la perfección tan típica de Virgo te hará extremadamente cauto, lento y escrupuloso con tus admiradores. No sería extraño que encontrases al amor de tu vida en el trabajo, porque así podrías elegir a alguien a quien ya conozcas, que forme parte de tu rutina, y del que hayas examinado su inteligencia y su estilo de vida. Pero la timidez te impide tomar la iniciativa y, generalmente, tendrá que ser el otro el que dé el primer paso.

Si ya estás emparejado, te gustará mantener un estilo de vida ordenado y rutinario. Las improvisaciones no te agradan, prefieres esas costumbres cotidianas que compartes con tu pareja. Eres muy capaz de hacer feliz a la persona que está contigo, porque posees la capacidad de embellecer todo lo que tienes a tu alrededor.

Aun siendo una excelente pareja, la mayor dificultad para la buena marcha de tu vida sentimental es ese exceso de visión crítica que te hará perder a alguna que otra persona que te quiera bien. Sería bueno que te relajases, tanto con los demás como contigo mismo. Tu exagerado perfeccionismo y tu sentido de la responsabilidad en temas como el trabajo te hacen demasiado agobiante.

Libra en el amorclip_image001[5]

Querido Libra, se podría decir que eres un auténtico adicto al romance y a la pareja. Sencillamente, es que no sabes vivir en soledad. Incluso, esta necesidad te puede llevar a buscar una relación a toda costa, sea la que sea, aunque no estés enamorado y ni siquiera te agrade del todo.

Frecuentemente extremas la visión que tienes de tus amores y tiendes a imaginártelos mucho mejor de lo que son en realidad. Pero en cualquier caso, éstos deberán tener una hermosa apariencia física, porque eso es algo a lo que tú no sabes renunciar. Te sientes tan atraído por la belleza que a veces te enamoras de las apariencias, y te decepcionas cuando descubres lo que esconden.

Tu temperamento abierto, dialogante y fraternal te ayuda a estar siempre acompañado. Pero pretendes ser tan equilibrado y armónico que puedes resultar frío y cerebral. El proceso de seducción te encanta, sobre todo porque significa la posibilidad de poner en marcha tu gran talento para la más refinada diplomacia.

Sabes evitar las discusiones fuertes y temperamentales, e introduces a tu pareja en un sano proceso de diálogo. Además, seas hombre o mujer, te preocupas por cuidar esos pequeños detalles que son tan importantes en una relación. Sin embargo, un gran defecto tuyo es que se te da mucho mejor dialogar y aconsejar que hacer frente a los auténticos problemas de la vida. Para ello necesitarás una pareja bastante más realista y prevenida que tú.

Escorpio en el amorclip_image001[6]

Amar a un Escorpio no es nada fácil, y es que nadie mejor que tú sabe que eres un amante muy complicado. Eres capaz de mostrarte como un volcán o como un témpano de hielo, pero tu atractivo y tu magnetismo aturden a los inocentes corazones, se prendarán fácilmente de ti, aunque no logren entenderte.

Cuando te enamoras, necesitas poseer absolutamente al objeto de tus deseos. Desearás hablar interminablemente con tu pareja, saberlo todo de ella, absorberla, dominarla... y más de una vez te sucederá que cuando hayas llegado a conocerla plenamente pensarás que es poco interesante. Tu deseo de poseer al otro no está tan motivado por el cariño como por el afán de poder.

El tremendo secretismo que conservas te puede llevar a vivir romances muy apasionados, ocultos, con personas prohibidas o casadas, por ejemplo. Y es que el riesgo y la pasión son grandes atractivos para ti.

Sin casi preverlo, te las apañas para generar conflictos con tu pareja, para provocar discusiones y altibajos arrebatados en vuestra relación. Nada te gusta más que los dramas apasionados seguidos de una inolvidable reconciliación. Pero apenas sí soportas ser el perdedor, y si tu amor te engaña, te deja o te pone en ridículo, buscarás alguna forma de venganza. Como eres tan orgulloso, aunque sepas que la culpa de la ruptura ha sido tuya, raramente intentarás recuperar a esa persona a la que querías tanto. Para vivir de forma sana tu vida sentimental, necesitas aprender a canalizar tu extremada y magnética pasión

Sagitario en el amorclip_image001[7]

Tu loco corazón te ayuda a vivir la vida con alegría, independencia y sentido del humor, pero no estás muy preparado para asumir un amor monógamo, paciente y equilibrado. Cuando te fijas en alguien, emprendes la conquista con gran ímpetu y energía, como el que comienza un emocionante juego. Te fascinan las situaciones sorprendentes e imprevisibles, y te atraen las personas originales e ingeniosas, que te entretengan y te muestren un aspecto dinámico y vitalista. También podrías enamorarte de alguien exótico, de otro país. Respecto a ti, lo tienes fácil: ese carácter tan abierto y divertido te abre rápidamente el corazón de tus conquistas.

Un rasgo que puede estropear tus romances es tu escasa diplomacia y tu manía de ser hirientemente sincero; tu poco tacto te lleva a meter la pata con frecuencia. Pero tienes un fondo bondadoso, fácilmente susceptible: si tu pareja se porta mal contigo, lo pasas fatal.

Sin embargo, el mayor problema para la relación suele venir de ese instinto tan independiente. Tu pareja pensará, con motivos, que eres un poco egoísta, y quien permanezca a tu lado tendrá que acostumbrarse a compartirte con tus numerosas inquietudes.

Pero no es la frivolidad ni la falta de interés lo que te hace temer los compromisos o las grandes responsabilidades, como por ejemplo los hijos. Amigo, necesitas vivir muchas cosas a la vez, pero también es importante que aprendas a involucrarte un poco más con tu pareja, porque los dos saldréis ganando.

Capricornio en el amorclip_image001[8]

Tu prudencia, Capricornio, te alumbra a la hora de escoger y vivir sabiamente el amor. A ti no te atraen las relaciones difíciles, tormentosas o banales. Lo que deseas es una buena compañía que responda a la gran capacidad de cariño y lealtad que puedes ofrecerle.

Tu estilo no es lanzarte a la aventura, sino conocer despacio a la otra persona, crear lazos día tras día y esperar el momento apropiado para un compromiso que, para ti, será eterno. Tu mayor problema a la hora de emprender una relación es esa gran timidez que te impide encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que sientes por dentro. Poco a poco logras manifestar tu afecto, pero siempre vivirás el amor con una gran reserva y una intimidad que será solamente compartida por tu pareja.

Tu sentido de la seguridad material y tus inquietudes laborales también pueden afectar a tu vida amorosa, porque tenderás a dedicar demasiado tiempo a tu trabajo y a tus responsabilidades. Ése es uno de los motivos por el que te interesa encontrar una persona que sea algo autónoma, que no dependa plenamente de ti. También valoras en tu pareja la madurez, la capacidad de estabilidad y la seguridad que ella puede aportarte. El físico no es un aspecto esencial en esta decisión. Sin embargo, bajo tu exterior precavido y algo frío se esconde un corazón tierno, capaz de ser muy afectuoso a pesar de su gran timidez y de ofrecer bonitos detalles de improvisación para alimentar el cariño en esa relación.

Acuario en el amorclip_image001[9]

Aunque eres sumamente querido y popular en tu ambiente, no resultas una pareja sencilla. Tu naturaleza romántica vive en confrontación con un espíritu demasiado abierto y difícil de retener. Tienes muchos admiradores y tu atractivo carácter te facilita el camino para encontrar y abandonar parejas, porque siempre te planteas demasiado seriamente si alguna de ellas vale la pena como para comprometerse de verdad.

Como eres un gran idealista, también proyectarás tus altas expectativas en tu búsqueda del amor. Te sentirás atraído por personas originales, incluso excéntricas, que puedan sorprenderte con sus improvisaciones. Sin embargo, al final es posible que elijas a alguien que haya aprendido a conocerte bien, que comparta contigo una mente abierta y pueda tolerar tu innato deseo de libertad. Estas cualidades, junto con la inteligencia y la capacidad de comprensión, serán muy valoradas por ti. En cualquier caso, el peligro de que le seas infiel podría permanecer sobre su cabeza.

El sexo también es muy importante en tu vida y siempre te preocuparás por mantener la actividad en este aspecto. Dada tu propensión a las emociones, buscarás los momentos y lugares más sorprendentes para provocar inolvidables encuentros sexuales. La amistad con tu pareja te parece fundamental en la relación, porque necesitas confiar en tu amante. Si esta persona no te controla demasiado, ni intenta cambiarte, llegaréis a formar un buen equipo. Aunque necesites compartirla con otros intereses, jamás harás nada sin que ella lo sepa.

Piscis en el amorclip_image001[8]

Aunque eres uno de los signos más preparados para el amor, eso no te garantiza en absoluto la felicidad. Precisamente son las mejores cualidades de Piscis las que te traicionan y te conducen con frecuencia al descalabro emocional.

El problema principal es tu exceso de bondad, ya que frecuentemente aplicas la generosidad, la comprensión y hasta la compasión, típicas de Piscis, a personas que no te merecen en absoluto.

Sueles idealizar a las personas cuando te enamoras, cosa muy frecuente porque eres un romántico incurable. Además, tiendes a fijarte en gente con problemas, que no te dan más que quebraderos de cabeza. Mediante tu eterno "me gusta más dar que pedir", justificas las carencias de tus amantes. Para colmo, tu inseguridad te impide exigir abiertamente aquellas cosas, tipo cariño o respeto, que tú también necesitas. Este proceso puede dar al traste con muchas relaciones y convertir tu vida en un continuo trasiego de parejas, que sólo frenará cuando aprendas a exigir lo que te mereces.

Para ti es muy importante sentirte amado y valorarás muy especialmente una prueba de amor, una carta o una tierna declaración. De todas formas, tu atractivo de Piscis te hace vivir rodeado de admiradores, así es que siempre tienes la posibilidad de volver a empezar. Eso sí, amigo, si das con la persona adecuada, podrás volcar en vuestra relación la enorme cantidad de cariño y creatividad que atesoras.

De autor anónimo

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jueves, 3 de mayo de 2012

Planetas y Pecados

Vamos a ver los siete pecados capitales relacionándolos con los 7 planetas antiguos, indicando cuáles son las repercusiones de la actividad moral (la aplicación de las normas) de los hombres sobre sus cuerpos físicos. El desorden que plantamos en una vida nos lo encontramos interiorizado en nuestro organismo en vidas siguientes. Veamos pues los males físicos que cabe esperarse de los males morales expresados por nuestra personalidad.

 

LA SOBERBIA SOL.-

De todos los pecados capitales, la soberbia es el que más funestas consecuencias tiene para la persona que la sufre, porque es un pecado solar, que afecta de una manera global todas las funciones del individuo. Los demás pecados afectan a determinadas tendencias, dejando a otras la posibilidad de actuar correctamente. La soberbia en cambio no lo hace; es una enfermedad de la voluntad y está presente en todas las motivaciones, cualquiera que sea la importancia de la acción a realizar.

Del Sol provienen pues las energías que ponen en movimiento los mecanismos de la voluntad en el hombre. Normalmente, esas energías pasan por los engranajes humanos, que las transforman en acciones. Si el hombre no está maleado, si su conciencia se encuentra en condiciones de imponer su criterio, esos actos, producto de las energías solares, serán conformes a la ley cósmica, puesto que son generados por el normal funcionamiento del universo. En cambio, si las energías solares no se transforman en actos y se conservan dentro del organismo psíquico del individuo, se produce una sobrecarga energética que hace que la persona se ilumine, por así decirlo, por dentro. Esa luminosidad interior puede conducir a un efecto positivo y a otro negativo. El primero consiste en tomar conciencia de la vida universal, en descubrir la realidad trascendente y saber que uno forma parte del cosmos. Entonces ese individuo ya no será una máquina funcionando al ritmo del universo sino un colaborador consciente de la obra divina y proyectará el chorro energético concentrado en él para destruir cristalizaciones y transmutar lo que está fosilizado. Pero si el individuo, en su fuero interno, no es lo suficientemente humilde como para sentirse una minúscula parte del todo, la luminosidad interior le dará una superconsciencia de sí mismo, se creerá un ser separado del resto de los mortales, portador de una misión, poseedor de una sabiduría que hace de él un predestinado, un «Salvador », un ser de elite. Todo en su interior estará trabajando para la edificación del propio Yo y ese edificio de la personalidad será como una muralla que lo separará de las grandes corrientes del pensamiento colectivo, de modo que ya no penetrarán en él las ideas renovadoras, excluidas por la barrera de sus propias certidumbres, que irán así convirtiéndose en arcaicas y en desuso. No trabajará en asuntos de primera línea, sino que pondrá su personalidad al servicio de causas irrisorias, que a él le parecerán sublimes, y para poder conservar su hegemonía, pronto tendrá que ser el enemigo de los auténticos renovadores, porque ante ellos se hará patente la poca consistencia de sus principios.

La soberbia no es pues solamente un peligro para quien la padece, sino un mal social de primera magnitud. Los efectos sobre la persona consisten principalmente en cortarla de la fuente cósmica, haciendo de ella un ser separado, algo parecido a un islote de aguas encharcadas, en las que no tardarán en amontonarse los parásitos. Considerando que un defecto moral repercute en una vida futura bajo la forma de un defecto físico, la soberbia será la causante de todos los problemas derivados de un mal funcionamiento del corazón, órgano regido por el Sol en nuestro cuerpo físico. Del mismo modo que él quiso ser un mundo aparte, también su corazón lo será y se verá privado del fluido vital, que es la esencia que vitaliza nuestro organismo. Las corrientes sanguíneas serán pobres y la persona estará expuesta a sufrir esa terrible enfermedad que conocemos con el nombre de leucemia. La mala utilización de la voluntad conduce a un efecto en la construcción del órgano que es sede de esa voluntad, o sea el corazón y, por consiguiente, nada en el nuevo organismo funcionará. El correctivo de la soberbia es la humildad. Para poder avanzar hacia ella es preciso que el soberbio tome conciencie de su estado y esté dispuesto a trabajar sobre sí mismo.

LA AVARICIA SATURNO.-

La avaricia es un pecado saturnino y es producido por un mal estado cósmico de Saturno en el horóscopo de nacimiento. En el plano mental, Saturno produce una parálisis de las ideas y una disminución de la luz. Cuando Saturno forma aspectos armónicos, sobre todo respecto a Urano, su plomo permite captar las energías uranianas y convertirlas en luz doméstica y lo mismo ocurre en el ámbito intelectual: la luz graduada de Saturno hace que lo espiritual resulte inteligible. Pero cuando Saturno se opone violentamente a Urano, la excesiva concentración plomiza no permite el paso de la luz uraniana y el individuo se ve privado de ella. Como sea que Saturno es el que instituye el “paisaje” en el que se desarrolla el drama de nuestra vida, la persona en cuyo tema astral se forma en estos aspectos inarmónicos irá como a ciegas por su destino, les costará mucho reconocer los accidentes de su camino. La avaricia, siendo una manifestación externa de las disonancias saturninas, al manifestarse en una persona, nos revelará también otros defectos ocultos - como el que acabamos de señalar - que no son aparentes. En este caso un ser avaricioso será al mismo tiempo un ser indefenso contra los embates de su destino, porque no verá venir la adversidad. En el terreno emotivo, Saturno frena considerablemente los sentimientos, haciendo que el individuo sea pobre en emociones, que raye en la frigidez sentimental o la insensibilidad.

El avaricioso será pues también un insensible hacia todo lo que le rodea y así se comprende que lleve una vida sórdida de privaciones, porque no siente apetencia hacia lo exterior y no comprende que otros puedan sentirla. Las pocas energías que se filtran en él sirven para alimentar el limitado interés que siente por su poca apetecible vida. Su avaricia no es más que una manifestación, entre varias, de su pobreza energética y su retención del dinero es el síntoma de una retención más general de todos los fluidos, debido a la necesidad a que lo somete su pobreza. El avaro es un hombre pobre, en el más amplio sentido de la palabra: pobre en ideas, en sentimientos y emociones, en posesiones, ya que el dinero retenido es para él una pura abstracción y no significa que vaya a utilizarlo para procurarse experiencias que, por las razones apuntadas, no pueden penetrar en él; pobre finalmente en defecciones: el avaro suele padecer de estreñimiento de forma permanente. La avaricia es pues el indicio que revela un desorden de vastas proporciones, puesto que arranca de uno de los puntos más elevados del Árbol de la Vida (Binah).

Su corrección necesitará un gran esfuerzo de voluntad, pero se verá facilitada por el repudio general de que será objeto el individuo por parte de todos cuantos le rodean. La soberbia puede resultar halagadora, es un defecto que gusta al que lo posee. La avaricia, no y por ello el avaro, al verse tan unánimemente rechazado, puede decidir un día abrir el arca de sus tesoros, como le ocurriera a aquel famoso personaje del Cuento de Navidad de Charles Dickens. La desaparición de ese síntoma externo conducirá a un reordenamiento de las corrientes internas y el ex avaro tendrá una mayor abundancia de ideas, mayor calor en los sentimientos y una buena salud, ya que en el terreno físico las disonancias de Saturno producen arteriosclerosis, reuma, dolores de espalda, parálisis y enfermedades óseas. Si estas enfermedades no aparecen en la vida del avaro, con toda seguridad se manifestarán en una próxima existencia, cuando las semillas de la mala influencia saturnina hayan arraigado en la «tierra » del individuo. Diremos pues que la avaricia produce los males crónicos, las enfermedades de los huesos y todas las que se deben a cristalizaciones en el funcionamiento de los distintos órganos del cuerpo. Según el signo en que Saturno se encuentre situado en la próxima vida del avaro, sus efectos paralizantes se producirán en uno u otro órgano. En lo sensorial, la perturbación saturnina producirá la sordera.

LA GULA JÚPITER.-

La gula es un pecado jupiteriano y se debe a un exceso de protagonismo del planeta Júpiter en un horóscopo. Al comienzo de la evolución, los hombres no se hallaban aún en condiciones de ejercer la gula más allá de sus propios organismos, pero en nuestra sociedad actual debemos entender por gula no solamente el hecho de consumir más de lo que a uno le corresponde en virtud de los recursos comunes de que dispone la humanidad, sino que en sus negocios, en su actuación social y profesional, el glotón también abarca más de lo que su programa humano le permite abarcar, reduciendo o suprimiendo el espacio social en el que los demás deberían actuar como legítimo terreno de experiencias.

En el Mundo Mental, la función de Júpiter consiste en sacar el máximo provecho del escenario natural legado por Saturno. Júpiter es el que dice: «Estos terrenos, para el cultivo; aquéllos para la edificación de una ciudad; aquí, las zonas deportivas; aquí, los bosques; allí, las minas; allí, los templos, las industrias o los Bancos las universidades, las instituciones políticas. » Si imperara la ley natural, cada hombre asumiría su propio potencial y realizaría, en nombre de Júpiter, la función que le corresponde. Pero los glotones impiden que esto ocurra y un buen día, uno de ellos, con más esencia jupiteriana en su interior que los demás, dice: «Aquí esto, aquí aquello, más allá esto otro, y todo es de mi propiedad, y está bajo mi control y mando, y en mi propio provecho.» Entonces, los demás se quedan sin papel jupiteriano reducidos a ser servidores del glotón, el cual les transmite sus órdenes por teléfono o por correo electrónico, haciendo que ordenen las cosas por su cuenta, mientras él se relaja en su maravillosa isla particular. Nos estamos refiriendo a la organización de la vida física, pero el glotón actúa de una forma más sutil e imperceptible en el dominio puramente mental, diciendo a los que lo escuchan o leen: «Yo soy la verdad y os la voy a contar para que no os toméis la molestia de descubrirla. » y entonces establece toda una serie de dogmas religiosos, políticos, sociales, científicos o culturales, y los institucionaliza, los sacraliza y los declara cultura y civilización, y para que a nadie se le ocurra desmentírselos, ahí están los ejércitos, la marina, la aviación la policía y demás «fuerzas vivas » para disuadirlo. Al establecer una verdad, oficializarla, rendirle culto y protegerla por la fuerza, el glotón impide que la auténtica verdad nazca de las experiencias vitales del individuo. La verdad vital, la que inevitablemente explota un día en el interior del individuo como una sublime evidencia, es la que el glotón se empeña en combatir, porque no es científica, porque no forma parte del patrimonio cultural común, porque siempre es revolucionaria y, si se generalizara, el glotón se vería obligado a dejar de ejercer su glotonería, al volver todo a su orden natural. La gula es pues la responsable del caos social en el que estamos inmersos. En el ámbito alimenticio, la gula es la que produce el hambre en el Tercer Mundo. En la naturaleza emotiva, el exceso de protagonismo jupiteriano abre las puertas a todas las apetencias y se traga a los hombres, igual que a las sociedades, los cargos, las instituciones. Por lo tanto, podemos considerar la gula como un desbordamiento de la individualidad, que tiende a tragarse a la colectividad. Es el gran pecado de nuestra época y el más difícil de combatir. En efecto, cuando el cuerpo está saciado de alimentos, obliga al individuo a adoptar un régimen. Pero en el terreno intelectual o emotivo no funciona esta señal y el glotón sigue tragando más y más, privando al resto de los humanos de su legítimo espacio vital. El sistema capitalista está indisolublemente ligado a la gula, y aquellos en cuyos cuerpos aparece el síntoma de rechazo de la comida deberían considerarlo como un aviso de que, en otros dominios, deben dejar de engullir espacios ajenos a su programa humano. Los efectos de la gula sobre una próxima vida aparecerán bajo los rasgos de esa terrible enfermedad que conocemos con el nombre de cáncer. En efecto, el glotón habrá instituido en su orden interno esa tendencia a la invasión y a la ocupación de espacios ajenos, que ha sido la característica de su actividad, y entonces las células cancerígenas de su cuerpo también ocuparán espacios destinados a otras células, negando la vida a ciertas partes de su organismo, sin las cuales precisamente no se puede vivir. Esto no significa que todos los casos de cáncer sean debidos al hecho de que la persona afectada haya cultivado la gula en una vida anterior, pero este tipo de actitud es a menudo el origen de esta terrible enfermedad. Por otro lado, es preciso tener en cuenta que actualmente todos los procesos se están acelerando y que, de forma cada vez más frecuente, las consecuencias de nuestras actitudes -o sea nuestro karma- no esperan a una próxima existencia para manifestarse, sino que aparecen en ésta. Tampoco la gula es fácil de corregir, porque agrada al individuo que la padece, y sólo la comprensión de sus efectos le permitirá corregirla. La sabiduría es el arma que debe utilizar el glotón.

LA IRA MARTE.-

La ira es un pecado marciano y se debe a una posición excesivamente relevante de Marte en un horóscopo. Cuando Marte impone su ley en el mundo mental, el individuo tiende a organizar su vida con un excesivo e innecesario rigor. Todo funciona a su alrededor como en un cuartel, al toque de trompetas, de modo que no es extraño que los compañeros de vida del iracundo sean gentes con vocación de soldados o, mejor dicho, auténticos siervos capaces de soportar la disciplina impuesta por un Marte preponderante en el mental.

El primer efecto oculto de la ira en la vida del individuo será pues el de proporcionarle un marido, una esposa, unos amigos y compañeros netamente inferiores, que no han de aportarle esa tensión sin la cual ninguna experiencia es posible. Cederán ante él y, sin encontrar resistencia, el colérico avanzará como ese ejército que, al no encontrar enemigos, se adentra en tierras extrañas, mientras la guerrilla hace su ley a sus espaldas. En el mundo de los sentimientos, que es el escenario natural de Marte, su excesivo protagonismo lo radicaliza todo, transformando los deseos en furiosa pasión y concediendo una importancia excesiva a lo que deberían ser sencillas apetencias del alma. El individuo empeñará entonces todo su ardor en conseguir algo que en sí es irrisorio, al igual que esos soldados americanos en el Vietnam que sacrificaban vidas para conquistar una colina que abandonaban luego por inútil una vez conquistada. Bajo el impulso de la ira, la vida se convierte en una auténtica caricatura, pero una caricatura sangrienta o, en todo caso, no exenta de dramatismo. El segundo efecto oculto de la ira será pues el de orientar al individuo hacia conquistas vanas, el de lanzarlo a empresas que él considerará sublimes, pero que provocarán la mofa de sus contemporáneos. Por otra parte, todas sus relaciones se establecerán según el criterio de amigo-enemigo, como en la guerra, y de su vida desaparecerán los matices y con ellos se esfumará también su sensibilidad para apreciarlos, todo transcurrirá en un blanco-negro radical y poco acorde con la realidad. En el mundo físico, Marte rige el hierro que, por su oxidación, produce el calor necesario a la vida y, bajo forma de hemoglobina, aporta el color rojo a la sangre. El excesivo protagonismo marciano produce un exceso de calor en el cuerpo, manifestándose a menudo en forma de granos, furúnculos, fiebres, ruptura de vasos sanguíneos, hemorragias internas y externas. Ese dramatismo interior se proyecta al exterior dando lugar a circunstancias dramáticas, a situaciones límite. La ira destruye pues o limita considerablemente el horizonte humano, haciendo que el interesado viva experiencias gran guiñolescas que le impiden apreciar los matices y descubrir el auténtico sentido de la vida; porque lo que le ocurre en el exterior capta hasta tal punto su interés, que deja muy poco espacio para la introspección, lo cual le impide contactar con su ser trascendente. Lo positivo de este mal es que todo el mundo lo reconoce, incluso el que lo padece, cosa que no ocurre con otros defectos, que el individuo puede negar. Si lo reconoce, le será más fácil encontrar el remedio. Al tratarse de un exceso de energías marcianas, la ira desaparecerá si la persona se dedica, conscientemente, a actividades marcianas como puede ser la práctica intensa de un deporte, la gimnasia, el excursionismo, el alpinismo, y también las actividades de tipo creativo, ya que Marte está muy conectado con la creación a cualquier nivel. La ira puede encontrar igualmente un cauce positivo ahí donde la violencia está institucionalizada, como puede ser una carrera militar o en la policía, en el cuerpo de bomberos o bien trabajando como cirujano, enfermero, practicante, etc. La ira repercutirá en una próxima vida creando un destino muy accidentado. La persona sufrirá accidentes, quemaduras, puede ser víctima de delincuentes o individuos violentos, y en su propio cuerpo sufrirá hemorroides, hernias, cortes, y será propensa a los envenenamientos sanguíneos. Las deformidades corporales, las monstruosidades, las amputaciones de miembros y las muertes violentas suelen ser secuelas de una existencia vivida bajo el imperio de la ira.

LA LUJURIA VENUS.-

La lujuria es un pecado venusiano, debido a la corrupción de Venus en el horóscopo. Al igual que ocurre con la gula, otro pecado ligado a la columna de la Tolerancia, la lujuria no sólo actúa en el dominio específicamente sexual, sino que extiende sus redes sobre todos los placeres inmoderados que se auto concede el individuo.

En el plano mental un Venus inarmónico inocula al pensamiento una gran permisividad, desvirtuando el sentido de la moral y haciendo que al individuo todo le parezca plausible; es incapaz de distinguir entre el bien y el mal (o sea entre aquello que es o no conforme a las leyes cósmicas), de forma que se ve en la imposibilidad de arrancar las malas hierbas que florecen libremente en su vida. En el plano emotivo, que es el terreno en el que Venus actúa con mayor empuje al acentuar el nivel de sensualidad, hace que el sexo realice funciones directrices en la vida del individuo marginando otros criterios presentes en el alma. Así, bajo la acción de la lujuria, veremos que el individuo sintoniza con personas que sólo se adhieren a ese aspecto de su personalidad y que no poseen otras afinidades con él. Como sea que la lujuria ama la diversidad, cualquier relación iniciada bajo su impronta alcanzará rápidamente su punto de saturación y la relación entrará pronto en crisis. Hoy en día, en un momento en que las personas ceden más fácilmente que antes a la llamada de la lujuria, vemos que las parejas formadas sobre la base de estas premisas venusianas pronto se separan, dando lugar a una sociedad de miembros desligados, a una sociedad insolidaria, irresponsable, angustiada ante su propio porvenir, con un inconsciente culpabilizado que pide a gritos el castigo que le haga soportable su permisiva existencia. Tal vez no sea descabellado pensar que esa actitud podría no ser ajena a la actual fiebre catastrofista/ milenaria / apocalíptica que lleva a muchas personas a creer -como Asterix- que el cielo se va a derrumbar sobre sus cabezas y que el gran cataclismo les acecha. La lujuria no se reduce pues a un aumento inmoderado del apetito sexual, sino que, cual pulpo, extiende sus amarras sobre las relaciones sociales, sellándolas con la marca de lo efímero. En el terreno estrictamente personal, la entrega a los placeres del sexo hace que las energías creadoras se pierdan por su polo negativo, privando a la mente del poder de procrear en los mundos superiores, puesto que los conductos que alimentan los órganos sexuales comunican, a través de la columna vertebral, con el centro de percepción espiritual, y si la corriente vital se orienta hacia abajo, arriba escasearán los fluidos para la creación. La lujuria produce un progresivo oscurecimiento de la conciencia, de manera que el Ego Superior no consigue comunicar su saber a su contra partida material, la cual deja de cumplir su programa profundo. El individuo se ve entonces desasistido espiritualmente y vulnerable ante el más mínimo contratiempo que le depare la vida, siendo un firme candidato a la depresión y, en casos extremos, al suicidio. En efecto, la solución de nuestros problemas está arriba, en la mente, lo que permite al hombre conectarse con su propia esencia, con su divinidad interior. De ahí nos viene la lucidez que nos permite hallar el remedio justo para nuestros problemas. Si le arrebatamos a la mente las energías que le permitirían funcionar plenamente, con el fin de alimentar la sexualidad, es evidente que no hallaremos las soluciones cuando las necesitemos. El lujurioso es un ser vulnerable, un ser que naufraga en la más pequeña tempestad y, por consiguiente, alguien con el que no se puede contar, que no puede ofrecer apoyo y solidaridad aunque quiera hacerlo. Los efectos de la lujuria sobre una próxima vida se caracterizarán por una debilidad del cerebro, que no podrá realizar las funciones que le son propias, dado que en la vida anterior ha sido privado de sus fuentes naturales de alimentación. Según el grado de debilitamiento, puede dar el simple bendito inofensivo, el epiléptico, el idiota más o menos profundo, el retrasado mental o el loco de atar, si el cerebro no se encuentra en condiciones de realizar sus funciones y abandona totalmente la dirección de la vida al cuerpo de deseos. Haremos aquí una precisión semejante a la que concierne el capítulo sobre la gula (y que, dicho sea de paso, es válida para los demás pecados capitales) en el sentido de que no todas las enfermedades mentales son debidas a la práctica abusiva del sexo en una vida anterior, pero sí resulta cierto en muchos casos. Desperdiciar la simiente ha sido considerado en todos los tiempos como una de las más graves ofensas que puedan hacerse al Creador, ya que equivale a dejar de lado el órgano que nos ha sido dado para crear, que es el cerebro, para poner en su lugar el órgano sexual. No para utilizado en su correcta función, que es la multiplicación de la vida en el mundo físico, sino para procurarse un placer en el bajo mundo de los sentidos. Por el contrario la castidad se muestra como uno de los métodos más seguros para llegar a la clarividencia y a la comprensión de la Obra divina.

LA ENVIDIA MERCURIO.-

La envidia es un pecado mercurial y se debe a una perturbación en el horóscopo del planeta Mercurio. En el mundo mental, la función de Mercurio consiste en orquestar los recursos que posee el individuo para su más lógico aprovechamiento.

Este planeta es el que se encarga de racionalizar y ejecutar, según un orden riguroso de acuerdo con las leyes cósmicas, con las necesidades del Ego Superior y en función de las circunstancias en que se halla inmerso el individuo. Pero cuando Mercurio forma disonancias, entonces tiende a utilizar recursos ajenos en el programa propio, recursos que va a buscar en el programa de otros Egos. Esta situación se manifiesta en la persona bajo el rostro de la envidia. En el ámbito de relaciones sociales, esa mala disposición de Mercurio será fuente de importantes conflictos. La envidia, para prosperar en el terreno práctico, debe ir acompañada de sus dos acólitos: la mentira y la calumnia, con la ayuda de las cuales arruinará la reputación de la persona cuyos recursos Mercurio ambiciona. En lo que se refiere al propio destino, la envidia falseará nuestras necesidades experimentales, procurándonos experiencias que no figuran en el programa de nuestro Ego Superior y que, por tanto, son inútiles o inoportunas. La envidia ayuda siempre a la personalidad humana pasajera, satisfaciéndola en lo referente a los valores sociales, pero volviendo la espalda a las necesidades evolutivas del Ego. Éste es el error característico de un Mercurio disonante. En el plano emotivo, Mercurio es el encargado de aportarles lógica a nuestros sentimientos o, dicho de otro modo de proporcionarles su razón de ser. Cuando actúa de acuerdo con nuestra legalidad sentimental, es decir, con los deseos que legítimamente deben llevamos a la culminación del programa elaborado por el Ego Superior, imprime en nuestros impulsos emotivos una fuerte determinación, les aporta persistencia, duración, y la persona tiene entonces el sentimiento de estar en lo cierto. Pero cuando un Mercurio disonante actúa sobre nuestros sentimientos, también comunica a la persona esa sensación de veracidad al impulsar los deseos a apoderarse de los recursos humanos de otra persona. Mercurio proporciona a los deseos argumentos nobles para justificar actuaciones que no lo son. En el plano físico, Mercurio rige las conexiones, las relaciones humanas y una situación de envidia hará que la persona se vea conectada con individuos que contribuirán a desviarlo de su universo natural, orientándolo de forma equivocada respecto a su programa de vida. La envidia es por lo tanto un pecado que nos aleja considerablemente de nuestro objetivo trascendente llevándonos hacia la falsa pista de los valores sociales, en lugar de perseguir las experiencias susceptibles de enriquecer nuestra alma. Por resultar evidente para el propio individuo, la envidia es algo que se puede corregir, si se moviliza la voluntad al servicio de esta corrección. Si el propósito de corregir esta tendencia es firme y lo realizamos en el ámbito de nuestras posibilidades, también en los planos superiores Mercurio funcionará de acuerdo con nuestro correctivo y se transformará en un instrumento eficaz para la realización de nuestro destino. La envidia repercutirá en una próxima vida haciendo que nos encarnemos en un cuerpo propenso a los envenenamientos, a las dificultades respiratorias y gástricas. Todas las afecciones del aparato intestinal, las intoxicaciones, apendicitis, peritonitis, enfermedades contagiosas y pulmonares son un subproducto de la envidia, puesto que en el plano moral también la envidia envenena, intoxica, estrangula, contagia, vicia el aire, impide que la persona objeto de la envidia evacue normalmente sus cualidades internas sobre el mundo

LA PEREZA LUNA.-

La pereza es un pecado lunar y se debe a una perturbación de las funciones encomendadas a la Luna. En el mundo Mental, la Luna produce las imágenes internas, es lo que llamamos la imaginación, a través de la cual la mente se desplaza de un lugar a otro, explorando por un lado las alturas inaccesibles y estableciendo cabezas de puente en terrenos aún no hollados por la razón y descendiendo por otro a los abismos de la razón allí donde ideas arcaicas y profundamente enraizadas necesitan que las sales lunares disuelvan sus amarras.

Los efectos de la pereza en este mundo bloquean la imaginación y dejan que todo siga tal como está, de modo que imposibilitan la progresión intelectual hacia arriba y no permiten que la mente se vea liberada de los arcaísmos que la mantienen atada a un pasado ancestral. En el cuerpo del deseo, sus atributos la llevan a fijar los deseos, proporcionándoles, por así decido, fuerza y esplendor, de manera que obliguen a la voluntad a realizados Que el deseo sea elevado o no depende de otros mecanismos, pero lo que sí es esencial para el individuo es que ese deseo se exteriorice de algún modo, o bien que se sublime mediante una interiorización consciente y voluntaria. La exteriorización de los deseos hará que el individuo sea frío o caliente, tal y como los quiere Dios. Pero cuando la pereza obstaculiza esas funciones, el individuo se convierte en este tibio al que Dios vomita de su boca. En el mundo físico, la Luna rige las funciones de disolución y coagulación de los elementos, aportando una renovación periódica a nuestros átomos y moléculas, de acuerdo con los ritmos del universo. La Luna es la que nos conecta con el acontecer universal, aportándonos los sucesivos mensajes de los demás cuerpos planetarios. Si esas funciones resultan obstruidas, nos convertimos en algo parecido a una tierra muerta, no transitada por las grandes corrientes renovadoras que emanan del cosmos. En el mundo físico, la pereza transforma al hombre en un muerto-vivo, en un ser inútil para sí mismo y para los demás. ¿Qué es lo que debe hacer el perezoso para vencer su pereza? Moverse hacia las cosas que estén a su alcance. Por cada paso que dé, Dios dará dos por él. No importa aquí el resultado práctico obtenido -muchos perezosos justifican su pereza arguyendo que sus esfuerzos no les sirven de nada-; lo importante es ponerse en movimiento a nivel físico, sentimental y mental para restablecer las funciones que se encuentran perturbadas. El mal que aguarda a los perezosos en una próxima vida (o en ésta si sus procesos se aceleran) es la corrupción de su cuerpo, la putrefacción de sus órganos. Nada funcionará en su físico como debería funcionar. Del mismo modo que en las aguas encharcadas abundan los parásitos, en su cuerpo se producirá ese estancamiento y los parásitos aparecerán también, provocándole las enfermedades propias de las cuatro estaciones. Si además han cometido abusos en otros aspectos, ciertos órganos se encontraran más deteriorados que otros y, si se trata de órganos vitales, su tendencia a la corrupción puede acortar mucho su vida.

Artículo de autor desconocido

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