miércoles, 25 de mayo de 2011

Artículo: Realidad o Punto de Vista

 

REALIDAD: ¿REAL O PUNTO DE VISTA?

© Ana cuevas Unamuno

 

Un templo cerca de Osaka tenía una vista maravillosa sobre el mar. Rikyu hizo plantar dos setos que ocultaban totalmente el paisaje, y al lado mandó colocar un cuenco de piedra. Sólo cuando el visitante se inclinaba para tomar el agua en el hueco de las manos, su mirada encontraba la mirilla oblicua entre los dos setos, y se le abría la vista del mar ilimitado.

La idea de Rikyu probablemente era ésta: al inclinarse sobre el cuenco y ver la propia imagen achicada en el limitado espejo de agua, el hombre consideraba la propia pequeñez; después, apenas alzaba la cara para beber de la mano, lo capturaba el resplandor de la inmensidad marina y cobraba conciencia de que era parte del universo infinito.

(Italo Calvino )

“La inseguridad y la incertidumbre están en todas partes, si no las incluyes en tu flujo, estarás siempre resistiéndote y luchando"

(Al Chung Liang Huang)

Para adentrarnos en este tema comencemos por hacernos unas preguntas claves:

1. ¿Existe una realidad única y universal?

2. ¿Las mismas cosas son reales para todos?

3. ¿Coincidimos los seres humanos respecto de qué cosas son reales y cuáles no lo son?

4. ¿A lo largo de los siglos se ha considerado real e inmodificable todo aspecto que ha sido descubierto?

Si hemos contestado afirmativamente a estas preguntas es porque hemos comprobado esa realidad inmutable, eterna y verdaderamente común a todos.

Ahora bien, si esta afirmación es correcta dicha realidad nos permitiría vivir en armonía, dado que todos pensaríamos y sentiríamos de una única manera — salvo quizás unos pocos inadaptados que no afectarían al conjunto —y por lo tanto no existirían discusiones, confrontaciones ni desacuerdos.

¡Pena que esto no parece ser lo que sucede en la vida que llamamos real! Por lo tanto podemos sospechar que la afirmación es falsa. Entonces cabe preguntarnos: ¿Qué es real? ¿Qué no es real?

Si hacemos estas preguntas a un grupo de personas —a nuestros amigos, familiares, compañeros…— pronto descubrimos que junto a las coincidencias aparecen las diferencias.

Por ejemplo:

  • Para algunos lo real es sólo lo verificable científicamente.
  • Para otros lo real es lo que puede percibirse y tocarse.
  • Habrá quienes afirmen que lo real puede incluir la existencia de “otros mundos”.
  • Otros considerarán tan real lo aceptado científicamente como lo postulado por la metafísica.

Podríamos continuar con otras ideas respecto de lo que es o no real, pero con estos pocos ejemplos alcanza para comprender que si en un grupo se plantea este desacuerdo la discusión puede resultar interminable e irresoluble, pues cada participante sentirá que tiene razón. Estas diferencias nos dan un indicio: más que una realidad única y universal, parecen existir múltiples realidades.

También es posible que el mismo grupo coincida en que más allá de los aspectos en los que disienten, todo lo que pertenece al plano material "tangible", es decir aquello que podemos comprobar mediante nuestros sentidos: oler, tocar, sentir, ver, es sin discusión: real. Sin embargo un físico cuántico podría disentir planteando que la materia como tal no existe, pues lo que consideramos como materia es simplemente energía que vibra a diferentes velocidades una de las cuales le permite parecer sólida y por lo tanto puede ser “palpada”.

Si es así, como evidentemente a la energía como tal no podemos percibirla de modo directo sino por mediación de sus muchas manifestaciones, y que estas distintas manifestaciones dependen de la velocidad vibratoria de las partículas de energía, podríamos decir que lo real es la energía pura, y afirmar como el zorro del principito: “Este es mi secreto. Es muy sencillo: Sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”[1]

Ahora bien dado lo controversial de este dilema entre materia y energía y no resultando fundamental determinar si toda la materia es energía o si la energía es materia en un grado más sutil de densidad, pues en ambos casos se trata de partículas inaccesibles a la simple observación de los sentidos, podemos concluir que: si hablamos de realidad en términos absolutos debemos incluir en ella: todo lo que “es”, sea o no perceptible, comprensible o accesible a nosotros.

Como concepto esto es exacto, pero no nos resulta suficiente para comprender el por qué de la existencia de tantos desacuerdos respecto de lo que es real y lo que no lo es, como hemos visto en los ejemplos anteriores y comprobamos cada día de nuestra vida.

Antes de seguir profundizando compartamos un antiguo cuento popular que nos aportará una perspectiva interesante.

 

La verdadera respuesta[1]

Hace ya mucho tiempo un maestro reunió a varios discípulos y mientras les mostraba unos pozos les dijo:

—En el día de ayer cinco de vuestros compañeros fueron sometidos a examen. La prueba era muy sencilla, se encerró en cada uno de estos pozos a un candidato, con el objetivo de que pasara la noche. Los pozos estaban repletos de serpientes. A fin de evaluar vuestra capacidad de comprensión, quiero que me digan quién ha resultado exitoso en la prueba y me argumenten sus conclusiones. Veamos el resultado.

En el primer pozo sólo estaban las serpientes.

En el segundo pozo, encontraron muerto al candidato rodeado de serpientes.

En el tercer pozo, vieron a todas las serpientes muertas y al candidato sentado.

En el siguiente pozo el cuarto hombre dormía junto a una pequeña hoguera, sin ninguna serpiente a su alrededor.

En el quinto pozo descubrieron sorprendidos al examinado meditando mientras las serpientes recorrían plácidamente su cuerpo.

Luego de deliberar y llegar a un común acuerdo, uno de los discípulos, actuando de portavoz se dirigió al maestro diciendo:

—El primero evidentemente huyó. El segundo murió envenenado por las serpientes. El tercero las mató. El cuarto resolvió con inteligencia utilizando el fuego para que las serpientes no le atacaran. Sólo el quinto consiguió tal control sobre sí mismo que hasta las serpientes se sometieron sin hacerle daño alguno. ¡Definitivamente el hombre que está meditando en el quinto pozo es quien ha resultado exitoso!

Dijo el maestro:

—A pesar de seguir una lógica, vuestras conclusiones son erradas. Os habéis guiado por las apariencias, partiendo de un supuesto falso: disteis por cierto que las serpientes eran venenosas y no lo son. —Y luego añadió—Lo mismo sucedió con algunos candidatos: el primero huyó asustado, el segundo murió de miedo, el tercero mató innecesariamente, el quinto realizó un esfuerzo absurdo de concentración y control. Sólo el cuarto comprendió y buscó el mejor modo de pasar la fría noche.


[1] Los cuentos que figuran en este libro pertenecen a la cuentería popular y tradicional de distintos orígenes y le fueron narrados a la autora en la infancia por su abuelo. Muchos de estos cuentos iguales o con variantes figuran en distintos libros y hoy en día en páginas web.

Si leemos esta historia y nos detenemos a pensar qué respuesta daríamos nosotros, descubriríamos que existen tantas respuestas “aparentemente correctas”, como puntos de vista desde los que partamos. La respuesta del maestro es correcta, pero podemos decir que si el objetivo de la prueba era pasar la noche cuatro de los cinco candidatos lo cumplieron, esta respuesta también sería correcta.

¿Qué nos dice esta historia sobre lo que es real?

Básicamente nos muestra que lo que percibimos como real depende totalmente de la información previa que poseemos, la interpretación que hacemos de esa información y el punto de vista desde el que partimos.

Otro aspecto a tener en cuenta es que en la vida cotidiana cuando nos referimos a la realidad comúnmente englobamos dentro del término: “todo lo que existe” y es percibido por nosotros como verdadero, aceptando simultáneamente, que dicha realidad incluya aspectos o cosas que puedan no ser perceptibles, accesibles o entendibles por nosotros; pero lo hacemos considerando que esto es así dentro de un marco “razonable”.

¿Qué quiere decir en este caso “razonable”?

Quiere decir que podemos tolerar que existan cosas que no sepamos, o no entendamos, o no percibamos, pero que si otro nos las plantea dicha información no confronte nuestra idea de lo real.

Para hacer de este punto complejo algo más simple utilicemos un ejemplo:

Quien no sabe de astronomía puede admitir, sin necesidad de “comprobar personalmente”, los presupuestos científicos sobre la existencia de innumerables galaxias en las que posiblemente haya planetas similares a la tierra, e incluso la hipótesis de que en alguno de ellos existan formas de vida extraterrestre. Pero esa misma persona, a menos que tenga un punto de vista esotérico, difícilmente admita como “real” la idea de extraterrestres caminando por las calles de una ciudad.

Podemos preguntarnos: ¿Por qué un mismo individuo puede admitir una información y no la otra? La respuesta es sencilla: Que existan formas de vida extraterrestre en el lejano cosmos es admisible pues no afecta su cotidianeidad ni pone en peligro su marco de creencias, en cambio admitir como real la posibilidad de toparse en la calle con un ser extraterrestre, sí afecta su cotidianeidad pues le obligaría a modificar radicalmente su idea de lo real y posible.

Todo lo dicho pretende demostrar que de existir esa “realidad absoluta o total” es inasible a nuestra percepción y comprensión.

Los seres humanos no estamos capacitados — cuanto menos hasta el presente— para ver la totalidad, pues sólo podemos ver y por lo tanto procesar, a través de nuestra perspectiva, es decir de modo parcial. Por ello lo que consideramos realidad es siempre una construcción individual y subjetiva.

Admitir que no existe una realidad universal sino múltiples realidades nos produce mucha resistencia.

Esta resistencia o rechazo es natural dado que lo que da forma a la “Realidad” que tomamos por única es la interpretación que hacemos de nuestras percepciones; es decir que experimentamos la existencia por medio de las percepciones recibidas a través de los sentidos— incluyendo la intuición— a las que interpretamos de una manera u otra según sean nuestras ideas, experiencias previas, conceptos, tendencias y necesidades, y en este proceso que realiza nuestra mente para explicar un fenómeno del mundo externo o interno, vamos construyendo simultáneamente nuestra identidad y la imagen del mundo, encontrando en ello seguridad; por lo tanto aceptar que no existe algo como “realidad”, nos arroja a lo incierto y lo incierto generalmente nos aterra.

Quizás podamos vencer ese temor a lo incierto, si comprendemos que es en la existencia de esta multiplicidad de realidades donde reside la oportunidad para abrirnos a una actitud mucho más flexible y creativa en nuestra vida.


[1] El Principito- Antoine De Saint Exupery. Enrique Sainz Editores. S. A México- Pág. 98

[2] Los cuentos que figuran en este libro pertenecen a la cuentería popular y tradicional de distintos orígenes y le fueron narrados a la autora en la infancia por su abuelo. Muchos de estos cuentos iguales o con variantes figuran en distintos libros y hoy en día en páginas web.

Este material es un extracto del libro: Pensamiento y Creatividad de Ana Cuevas Unamuno.

2 comentarios:

  1. Hi - I am definitely delighted to find this. great job!

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  2. Muy interesante!!! muy utilizable para la locura, referido a todo lo que existe y es percibido por nosotros como verdadero,..., dentro de un marco "razonable"


    Horoscopo

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