lunes, 14 de febrero de 2011

SINASTRIAS: El Amor... El Encuentro... Las Relaciones......

Siendo hoy el día de los enamorados, o del amor, o de el encuentro…qué mejor que escribir algo al respecto relacionado con la astrología. Por eso les comparto una nota mía que salió publicada ya hace tiempo al revista MEDIUM COELI

 

El Amor... El Encuentro... Las Relaciones......

¡Vaya tema! ¿Quién no tienen interés y curiosidad, por él? Puede que se pregunten por qué en una revista como ésta aparece el tema del amor. La respuesta es de lo más simple: ¡Porque el Amor es vida! Permanente presencia a la que intentamos comprender y descifrar desde todos los ángulos.

En esta sección mi intención es guiarlos a un mejor entendimiento del aporte que la astrología puede hacer al tema y por sobre todo abrirles “puertitas” que les faciliten el autoconocimiento y una mejor comprensión de sus vínculos.

Como hay mucho camino para recorrer y mucho para decir, decidí ir paso a paso, tratando de explicar con claridad y sencillez los distintos elementos y aspectos que entran en juego a la hora de producirse un encuentro con otro.

No es necesario ser astrólogo para poder aprovechar esta especie de cursito, basta con ser honestos con ustedes mismos y prestar atención.

Comencemos por la introducción......

Si algo tenemos en común los seres vivos es la pulsión ineludible al encuentro y el vínculo con el otro. No importa cuántas opiniones, juicios y prejuicios existan al respecto, lo cierto es que este tema ocupa una gran parte de nuestra vida. Es tema de libros, películas, conversaciones... Tema de anhelos, frustraciones, temores, ilusiones y desilusiones, esperanzas y sueños y... tema cotidiano pues miremos donde miremos allí estarán nuestros múltiples vínculos: Padres, amigos, compañeros, enemigos, jefes, subordinados, empleados, socios, hermanos, parientes, vecinos....

No todas las relaciones son de amor, ni todas aquellas en las que hay amor sentimos el mismo nivel (tipo) de amor.

En nuestro universo conocido existen dos principios opuestos y complementarios a los que se ha dado en llamar Masculino y Femenino (Yang y Yin entre los orientales). Por si solos nada producen, su fecundidad surge de su encuentro e interrelación y, es por ello que se buscan constantemente. Se atraen y se repelen, se funden y se diferencian, buscando una completud, una complementación que les devuelva a la experiencia de Unidad. Del mismo modo actuamos nosotros (seres vivos constituidos por esta polaridad).

Muchas son las leyendas que cuentan como en un principio formábamos una Unidad, no éramos hombres ni mujeres, sino ambas cosas simultáneamente. A causa de un ERROR (que muchos consideran que ha sido la sexualidad y otros la desconexión del verdadero Amor), nos dividimos, y desde entonces existimos en la búsqueda de esa “Otra parte” de nosotros a la que llamamos Alma Gemela.

Hay muchos que afirman que es posible que tengamos un alma gemela o varias según en cuántas facetas nos hallamos dividido. Una o muchas lo cierto es que en el encuentro con ese otro afín nos embarga una sensación de reconocimiento y plenitud.

Ahora bien ¿Siempre encontramos esa o esas almas gemelas?

En realidad no, no siempre; sí encontramos en cambio almas con las que podemos realizar un proceso de aprendizaje. El vínculo es el medio para que ese aprendizaje se cumpla puesto que somos por naturaleza seres gregarios necesitados de otros para ser y crecer.

Para los que creen en la reencarnación no encontrar a su alma gemela en la vida presente no es un drama puesto que ese desencuentro implica que cada parte está momentáneamente realizando un aprendizaje exclusivamente personal, para poder luego en otra vida reencontrarse ya más enriquecidos. Para los que no creen, carezco de respuesta, pueden llamarle destino, mala suerte, decisión de Dios...

¿Cuál es la utilidad o función de la astrología en este tema?

Del mismo modo que la astrología estudia las características, potenciales, necesidades, anhelos, posibilidades de un individuo, en un área denominada Sinastría (comparación de dos cartas natales individuales), estudia las características, potenciales, posibilidades de una relación.

Nos sentimos inexorablemente atraídos por ciertas personas y no por todas, del mismo modo experimentamos rechazo, enojo, temor, hacia ciertas personas, de modo en principio inexplicable. En todos los casos donde experimentamos intensas emociones existen relaciones de contacto entre elementos de nuestra carta y elementos de la carta del otro

Según sean esos contactos y los elementos participantes será el resultado de la relación y las distintas emociones y sentimientos que nos despierte.

El estudio de una Sinastría es un tema complejo y profundo que requiere de conocimiento astrológico, sin embargo podemos comenzar a interesarnos en él de un modo sencillo al alcance de cualquiera sin necesidad de dichos conocimientos.

 

Primeras aclaraciones imprescindibles

Hoy en día ya podríamos decir que se ha vuelto un hábito preguntar al otro de qué signo es. Lo que estamos preguntando en realidad es en qué signo tiene al SOL. Todo individuo astrológicamente está compuesto por diversos elementos de los cuales el Sol es uno.

Evaluamos los signos solares según nuestras experiencias anteriores con individuos de igual signo, al punto de prejuzgar muchas veces al otro sin darnos oportunidad de conocer a ese ser único. Las diversas informaciones sobre afinidades o falta de ellas en revistas, libros, publicaciones, son para muchos el único referente. Referente algo confuso y excesivamente sintético. A la hora de comprender la naturaleza, el exceso de simplicidad nos limita y conduce a errores, tanto como el exceso de complejidad. Busquemos un término medio....

Antes de sumergirnos valga aquí otra aclaración: existen distintos tipos de relaciones, no es lo mismo la relación Padre-Madre- Hijo, que la relación con un jefe, un amigo, un compañero de trabajo o una pareja Todos son vínculos, todos se van a encontrar reflejados en la comparación de ambas cartas, pero sus diferencias son muchas. Lo que resulta apropiado por ejemplo en un vínculo con un profesor, no lo es del mismo modo con una pareja. (¡¡aunque a veces encontremos parejas que se pone en el papel de profesores de nosotros!!)

Entonces, primer dato fundamental: ¡No somos solo nuestro sol, somos la totalidad de nuestra carta!

Eso sí, el Sol es muy importante pues es el centro consciente de nuestro ser, del mismo modo que el astro es el centro alrededor del cual gira todo el sistema.

Por ser consciente, nos permite darnos cuenta con facilidad que nos atrae o nos repele en otro, que queremos, con qué nos identificamos.

El primer paso entonces es aprender en qué elemento se encuentra nuestro sol.

 

Elementos

Todas las cartas están constituidas por cuatro elementos: Fuego, Aire, Agua y Tierra, en distintas proporciones y armonías. Cada uno de los doce sos signos Solares pertenece a uno de los cuatro elementos.

Aries, Leo y Sagitario pertenecen al elemento FUEGO.

Tauro, Virgo y Capricornio pertenecen al elemento TIERRA.

Géminis, Libra y Acuario, pertenecen al elemento AIRE.

Cáncer, Escorpio y Piscis pertenecen al elemento AGUA.

Los signos de Fuego y Aire combinan por regla general en armonía. Lo mismo sucede entre los signos de Tierra y Agua. Dos individuos que pertenezcan a un mismo elemento por ejemplo Fuego-Fuego, tenderán a un espontáneo entendimiento.

Para poder comprender esto veamos someramente qué tipo de energía representa cada elemento:

Los Signos de AGUA son pasivos, sensibles, emocionales, receptivos. Para ellos los sentimientos y las emociones son fundamentales al punto de determinar sus conductas, atracciones y repulsiones. Procuran preservar la vida, reclamando y brindando protección y estableciendo corrientes empática ante la necesidad y el sufrimiento, pudiendo armonizarse con los sentimientos de los demás.

Los signos de FUEGO son activos, extrovertidos, intensos. Viven en un estado de actividad muy excitada, e inspirada y mantenerse así les es crucial para sentirse bien y felices. Idealistas, expansivos, siempre les motiva o sus ideales o sus aspiraciones. Actúan con pasión, a veces con imprudencia e impaciencia otras con coraje e intrepidez.

Los signos de TIERRA son pasivos, prácticos, realistas. El mundo material y concreto, la supervivencia y la producción es para ellos lo más real y es lo que les motiva a actuar.

Buscan lo seguro, sólido, tangible, útil, realizable y también lo gozoso y lo que da provecho. Saben sostener y entienden qué es sostén con la misma naturalidad con que comprenden los procesos naturales.

Los signos de AIRE son activos, extrovertidos, comunicativos. La palabra y el pensamiento es para ellos tan real como la materia concreta. Las ideas y los conocimientos les motivan, también la curiosidad. Quieren entender, saber, compartir, comunicar, idear. La mente y todos sus procesos y facultades es para ellos lo prioritario.

Si se entiende esto queda claro por qué los signos de fuego armonizan con los de aire, ambos extrovertidos, activos, imaginativos. Así como los de tierra y agua armonizan entre sí dada su cualidad común receptiva, pasiva, sensible.

 

Veamos ahora brevemente qué necesita cada elemento:

Los signos de agua necesitan tratos sensibles con otras personas e intenso compromiso emocional con cuanto estén haciendo. Intimidad y empatía. Tiempos de silencio e introversión. Actividades y trabajos que les permitan expresarse emocionalmente con plenitud.

Los signos de fuego requieren compromiso con otras personas con metas y aspiraciones de promoción e inspiración, o con un tipo de trabajo que sea físicamente exigente y activo. Pasión, alegría, acción.

Los signos de tierra necesitan asumir deberes y obligaciones materiales, pues los desafíos para imponerse al mundo estimulan a la larga sus mejores energías y alimentan su necesidad de expresarse a través de la realización práctica. Sostén, seguridad y previsibilidad.

Los signos de Aire sienten la necesidad de una relación regular con otras personas de mentalidad afín. Compromisos sociales que les permitan canalizar la expresión de sus ideas, o un tipo de trabajo que les dé libertad y estímulo intelectuales. Información e intercambio.

Los dejo ahora para que digieran esta información y observen a las personas del entorno a ver qué descubren. Seguiremos en la próxima con más... mucho más.

© Ana Cuevas Unamuno

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