lunes, 15 de noviembre de 2010

A LOS CUATRO VIENTOS

Para Nas…

“Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol….” (Apocalipsis 7:1-3).

cefiro2

La frase A LOS CUATRO VIENTOS, viene de muy antiguo, del tiempo en que los mitos eran verdaderamente conocimiento vivo y por lo tanto los “vientos” eran deidades reales.

En la mitología griega se les llamaba: los Anemoi (en griego antiguo Άνεμοι, ‘vientos’) eran dioses del viento, que se correspondían con los puntos cardinales y que estaban relacionados con las distintas estaciones y estados meteorológicos. A veces eran representados como simples ráfagas de viento y otras se les personificaba como hombres alados, e incluso en ocasiones tomaban la forma de caballos encerrados en los establos de su señor y gobernante, Eolo, quién residía en isla de Eolia.

Según Hesíodo los vientos beneficiosos —Noto, Bóreas, Argestes y Céfiro— eran hijos de Euribia (hija del dios marino Ponto y de la diosa tierra Gea) y Crío, y los destructivos lo eran de Tifón[1]

Según otras versiones: La Aurora, Eos, se juntó con Astreo (otro hijo de Euribia y Crio) y se quedó embarazada de los poderosos vientos: el Céfiro, dios del oeste; el violento y frío Boreas, que es el viento del norte; y el húmedo y cálido Noto, el viento del sur. Además, también dio a luz al lucero Eósforo y, nada más ni nada menos, que a las brillantes estrellas. (Boreas fue la denominación para los vientos huracanados del Norte y Céfiro fue la cara amable de las suaves brisas del Sur).

Homero ya menciona a los cuatro vientos principales: Bóreas[2], el viento del norte que traía el frío aire invernal; Noto, el viento del sur que traía las tormentas de finales del verano y del otoño; Céfiro, el viento del oeste que traía las suaves brisas de la primavera y principios del verano; y Euro, el viento del este, que no estaba asociado con ninguna de las tres estaciones griegas y es el único de estos cuatro que no se menciona en la Teogonía de Hesíodo ni en los himnos órficos.

En la Odisea cuanta Homero que: Habiendo arribado Ulises y sus marineros a la isla Eólica, su dueño y señor, Eolo agasajó a todos y, tras varios días de celebraciones y festejos, decidió regalar a Ulises un valioso presente que pudiese facilitar su regreso hacia Penélope. Se trataba del Odre de los Vientos, y bien le advirtió que nunca lo abriese, pues se podían desencadenar violentas tempestades al dar salida a todos los vientos a la vez. Sólo en casos muy precisos y de manera muy cuidadosa podría luchar contra las calmas, pero siempre con mucho riesgo. Ulises y sus hombres se embarcaron de nuevo y pudo más la curiosidad que los consejos. En medio de la noche, la marinería, desoyendo las recomendaciones de Ulises, entreabrió la boca del Odre y, de repente, se desató tan feroz tormenta que puso en riesgo de zozobra a todos en su viaje de regreso a Itaca.

Los vientos principales tenían las siguientes cualidades:

* Bóreas o Aguilón, viento violento del norte, raptor de doncellas.

* Céfiro, viento del oeste, es el amable y perfumado; junto con su esposa Cloris, trae la primavera y su hijo es el Arco Iris. Juntos calman a Bóreas.

* Notos, viento del sur, es el indeciso.

* Euros, viento del este, el cruzado, el que guía los rayos del sol.

* Las brisas son hijas de Bóreas y las yeguas celestes.

En la mitología maya el dios del viento es llamado Huracán (Huracán significa "el de una sola pierna") Es dios del viento, la tormenta y el fuego. Fue también uno de los trece dioses creadores que ayudaron a construir la humanidad durante el tercer intento. Además provocó la Gran Inundación después que los primeros hombres enfurecieron a los dioses. Supuestamente vivió en las neblinas sobre las aguas torrenciales y repitió "tierra" hasta que la tierra emergió de los océanos.

También están los Bacahs, de origen Maya. Su función principal es sostener las esquinas del mundo, sus alientos crean los demás vientos y las estaciones. Dominan los cuatro puntos cardinales.

Para los nórdicos Njord es el dios del viento, creador (o padre) de la primera pareja de dioses Vanir Frey y Freja.

Fei Lin, era el dragón custodio de los vientos en China; llevaba los mensajes de los mortales a los espíritus de la naturaleza para traer las lluvias, pero también castigaba con sequías. Mientras que en Japón existen dos deidades, una perteneciente a las tierras altas y la otra es marina. Haga Ji, es el de los torbellinos y trombas marinas. Shina-Tsu-Kiko, dios principal de los vientos, que habita en las montañas y bendice los valles.

En Australia, entre sus aborígenes, al igual que en la Polinesia, existe el viento ciclónico conocido como Wandjina, que junto con Bara, viento del noroeste, trae las lluvias a las regiones secas del continente, además de los espíritus de los niños que nacerán. Entre ellos los buenos vientos, los astutos, son llamados Cuchi o Jan Jai, en el Mediterráneo se les dice Bienvenito, en Hawaii y Polinesia se les llama Kapiaula.

Ga-Oh, gigante creador de los vientos, que en su manifestación femenina trae la primavera y tiene como nombre "soplo de viento". Es propio de las culturas del centro y norte de América, como ejemplo los Iroqueses. En Sur América sobresale Waira, de la cultura Inca, propiamente de la Alta Bolivia (zona de los Andes centrales). Es un espíritu infantil que, en su buen y mal genio, ocasiona los fenómenos de la Niña y el Niño en el Pacifico.

En el simbolismo esotérico el número 4 está asociado al IOD HE VAU HE o Tetragramatón (El nombre de Dios, o de la creación) de la Kábala, el Cuaternario de los Alquimistas, Magos y Astrólogos.

Representa los cuatro elementos. Las cuatro estaciones. Es pues símbolo de FUNDAMENTO, o BASE. La Cruz y el cuadrado son sus símbolos asociados. Este es el número de máxima tensión ya que es el de la FORMA, la estabilidad y la solidez, que podemos traducirlo como lo concreto, la tierra, o lo Creado.

A este número entonces se le hacen muchas asociaciones pero lo que más viene al caso es su relación con lo que sostiene, preserva y construye. El 4 contiene fuerzas acumuladas y condensadas en un definido campo de acción y es por todo esto el número de la Totalidad que los seres humanos somos capaces de percibir y comprender.

En la remota antigüedad era importante que las VERDADES (también los ruegos) se proclamasen a los cuatro vientos para que estos las difundieran por todo el mundo y no quedase nadie sin enterarse. Luego la iglesia, como no podía ser menos, utilizó esta misma expresión en la Biblia (aunque ahora no recuerdo en que parte y no tengo tiempo para buscarlas). Con el tiempo la frase fue vulgarizándose y pasó a utilizarse más como expresión cotidiana en la que decimos por ejemplo desde la bronca: quiero cantarlo a los cuatro vientos. O Si seguís “desparramando” esto a los cuatro vientos vas a tener problemas…en fin usos y desusos de frases.

A LOS CUATRO VIENTOS implica pues que aquello que hacemos, decimos, pensamos, llamamos, llegará a la totalidad de los rincones de nuestro mundo, y a oídos de dioses y mortales.


[1] Euribia, divina entre diosas, parió en contacto amoroso con Crío (…) parió a los impetuosos vientos, el Bóreas de rápida marcha y el Noto, acostada amorosamente la diosa con el dios….

Son hijos de Tifón los recios vientos de húmedo sopío, menos Noto, Bóreas, Argesteo y Céfiro. Éstos descienden de los dioses y son de gran utilidad para los mortales…. (Hesíodo- Teogonía)

[2] Según Heródoto los atenienses una vez invocaron exitosamente a Bóreas para que destruyera la flota del rey Jerjes y en agradecimiento le construyeron un magnífico templo en las orillas del río Ilisos. También ayudó a los megalopolitanos contra los espartanos, por lo que los vencedores le ofrecían sacrificios anuales (Pausanias VIII).

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Hola a tod@s!
Vuestros comentarios son bienvenidos.
¡Les invito a visitar mi otro blog