martes, 12 de octubre de 2010

TEORÍA DE LA CURACIÓN

Extracto del libro: AFIRMACIONES CIENTÍFICAS PARA LA CURACIÓN de PARAMAHAMSA YOGANANDA


1. Origen del efecto de las Afirmaciones


La palabra del hombre es el Espíritu en el nombre. Las palabras habladas son sonidos producidos por las vibraciones de los pensamientos. Los pensamientos son vibraciones emitidas por el ego o por el alma. Deberíais saturar cada una de vuestras palabras con las poderosas vibraciones de vuestras almas. Si un hombre es incapaz de infundir en sus palabras la fuerza del espíritu, el suyo es un lenguaje muerto. Cuando hablamos demasiado, o cuando exageramos o falseamos los hechos, nuestras palabras se vuelven tan inefectivas cual balas de papel disparadas con un rifle de juguete. Es por ello que tanto las palabras como las plegarias de personas locuaces o inescrupulosas en su lenguaje, suelen carecer de poder para operar un cambio positivo en el curso de los acontecimientos. Las palabras de los hombres deberían expresar no solamente la verdad, sino también su propia comprensión y realización [de dicha verdad]. Un lenguaje desprovisto de la fuerza del espíritu, se asemeja a una coronta de maíz desprovista de sus granos.

El Poder Espiritual de la Palabra Humana

Palabras colmadas de sinceridad, convicción, fe e intuición, actúan como bombas vibratorias altamente explosivas, cuyo estallido desintegra las rocas de las dificultades, operando la transformación deseada. Evitad pronunciar palabras desagradables, aun cuando se refieran a hechos verídicos. Cuando, ante un conflicto, repetimos afirmaciones sinceras, con plena comprensión, sentimiento y determinación, éstas atraen infaliblemente la ayuda de la Omnipresente Fuerza Cósmica Vibratoria. Apelad a dicho Poder con confianza infinita, desechando toda duda; de otro modo la flecha de vuestra atención errará el blanco.
Una vez que hayáis sembrado en la tierra de la Conciencia Cósmica las semillas de vuestras oraciones, no las excavéis a menudo, con el objeto de comprobar si han
germinado o no... Concededles a las fuerzas divinas la oportunidad de operar ininterrumpidamente.

Aplicación de la Voluntad, el Sentimiento y la Razón


La actitud mental debería adaptarse al tipo de afirmación que se aplique: afirmaciones relacionadas con la voluntad, deben acompañarse de una enérgica determinación;
afirmaciones relacionadas con los sentimientos deben acompañarse de devoción; afirmaciones relacionadas con la razón, deben acompañarse de un claro entendimiento.

Cuando se desea sanar a otros, se debe seleccionar un _ tipo de afirmación que concuerde con el temperamento del paciente, sea éste activo, imaginativo, emotivo o
reflexivo. Condición - fundamental en la práctica de toda afirmación es la intensidad de la atención, más la continuidad y la repetición son también factores de considerable importancia. Repetid atenta y reiteradamente vuestras afirmaciones, saturándolas de devoción, voluntad y fe... y no os inquietéis por los resultados: éstos habrán de producirse naturalmente, como fruto de vuestros esfuerzos.
Durante el proceso de curación física, la atención debe concentrarse en los infinitos poderes de la mente y no así en la enfermedad misma, ya qué esto último puede
debilitar la fe. Cuando se trata de superar perturbaciones mentales, tales como el temor, la ira, los malos hábitos, etc., la concentración debe fijarse en la cualidad opuesta a la que se desea vencer. Así por ejemplo, para superar el temor, debe cultivarse la conciencia del valor; para superar la ira, la conciencia de la paz; para superar la debilidad, la conciencia de la fortaleza; para superar la enfermedad, la conciencia de la salud, etcétera.

Técnica de las Afirmaciones

Reglas Preliminares

1) Sentarse enfrentando el Norte o el Este. Escójase una silla de respaldo recto, desprovista de soportes para los brazos, y cúbrase a silla con una manta de lana. La lana sirve al propósito de aislar el cuerpo de las corrientes magnéticas de la tierra, las cuales tienden a ligar a la mente a las percepciones materiales.


2) Ciérrense los ojos y concéntrese la atención en la región del bulbo raquídeo (en la parte posterior del cuello), salvo que en las instrucciones especificas se indique otra cosa. Manténgase la espalda recta, el pecho erguido, el abdomen retraído pero relajado. Inhálase profundamente, exhalando luego el aliento; repítase esta operación tres veces.


3) Relájese el cuerpo, y manténgase inmóvil. Desalójense de la mente todos los pensamientos inquietos, y retírese la atención de toda sensación corporal, sea ésta
térmica, auditiva, etc.

4) No debe pensarse en el tipo particular de curación que se necesita.


5) Deséchese toda ansiedad, toda falta de confianza, toda preocupación. Tómese conciencia, en forma serena y confiada, de que la divina ley opera efectivamente, y es
omnipotente. Se debe impedir que la duda o la desconfianza hagan presa de la mente la fe y la concentración permiten que la ley opere sin ningún obstáculo. Imprímase en 1a mente el pensamiento de que todos los estados corporales están sujetos al cambio y son curables, y de que la sola idea de la existencia de una enfermedad crónica constituye una ilusión.


TIEMPO: Las afirmaciones deberían aplicarse en el momento de despertar, en la mañana, o durante el período de somnolencia que precede al sueño, por la noche
Cuando se practican las afirmaciones en grupo, las reuniones pueden efectuarse cualquier hora conveniente.
LUGAR: En lo posible debe elegirse un sitio silencioso y tranquilo. Si es necesario reunirse en un local ruidoso, deben ignorarse los ruidos y dedicar toda la atención a la devota práctica de las afirmaciones.
MÉTODO: Antes de comenzar a practicar las afirmaciones, debe limpiarse la mente de toda inquietud y de toda preocupación. Elíjase la afirmación que se necesita, y repítasela en forma completa, comenzando en voz alta y bajando progresivamente la voz - mientras la repetición se hace a su vez más lenta- hasta acabar en un murmullo. Entonces deberá continuarse repitiendo la afirmación en forma mental solamente, sin mover los labios ni la lengua, hasta que se sienta que se ha alcanzado una profunda e ininterrumpida concentración. En este período no debe caerse en un estado de sopor, sino que debe existir una profunda continuidad de pensamiento, un pensamiento que fluye sin interrupción.
Si se continúa con la afirmación mental, ahondando aún más, surgirá una sensación de paz y de dicha crecientes. Durante el estado de honda concentración, nuestras
afirmaciones mentales se sumergen en la corriente del subconsciente, para retornar posteriormente a la esfera de la conciencia reforzadas con el poder de influir sobre la mente consciente a través de la ley del hábito.

En aquel período de la práctica en el cual se experimenta una creciente paz, vuestras afirmaciones llegan aún más hondo, penetrando en el reino de la supraconciencia desde dicho reino regresan a la conciencia dotadas esta vez de un poder ilimitado para influir sobre la mente consciente, para satisfacer vuestros deseos. No alberguéis duda alguna, y os será posible comprobar el milagro de esta fe científica.
Durante las afirmaciones practicadas en forma colectiva para curar las enfermedades físicas o mentales de algún miembro del grupo o de otros, procúrese cuidar de que tanto el tono de voz como la fuerza mental, la concentración y el sentido de fe y de paz con que se repiten las afirmaciones, sean todos igualmente uniformes dentro del grupo. Las mentes más débiles disminuyen la fuerza de las afirmaciones colectivas, y pueden incluso desviar el flujo de poder de su destino, la supraconciencia. Por ello es indispensable no efectuar movimiento alguno (durante la práctica) ni permitir que la mente se vuelva inquieta. Para alcanzar el éxito, se requiere de la concentración de todos los miembros del grupo.
En las afirmaciones colectivas, el director del grupo debería leer las afirmaciones en forma rítmica, y el resto de la concurrencia repetirá sus palabras con el mismo ritmo y entonación.


 

Afirmaciones Inspiradas por el Alma


Las afirmaciones que aparecen en el presente libro, han sido saturadas por la inspiración del alma. Estas semillas de afirmaciones deberán ser sembradas en la tierra de la paz supraconsciente, y regadas por la fe y la concentración vuestras, las cuales crearán las vibraciones internas activas que promoverán la germinación de las semillas. Numerosos son los procesos involucrados entre la siembra de la semilla de la afirmación, y la obtención de sus frutos. A fin de que se produzcan los anhelados resultados, todas las condiciones necesarias para su desarrollo deberán ser cumplidas. La semilla de la afirmación debe ser una semilla en buen estado; es decir, debe estar libre de los defectos de la duda, la inquietud, y la falta de atención. Deberá sembrársela en la mente y en el corazón, en forma concentrada, serena y devota; y deberá regársela con una repetición siempre fresca y profunda, y con una fe ilimitada.

Evítese siempre la repetición mecánica. A esto se refiere el mandato bíblico: "No tomarás el nombre del Señor tu Dios en vano." (Éxodo 20:7). Las afirmaciones deben
repetirse en forma firme, intensa y sincera, hasta que se alcance un poder tal, que una orden mental, una poderosa instancia interior, baste para modificar las células
corporales y para urgir al alma a operar milagros.

Etapas del Cántico Mental

Recuérdese nuevamente que las afirmaciones deberían repetirse en alta voz, con la entonación apropiada, bajando luego el tono de la voz hasta acabar en un susurro; pero recuérdese, por sobre todo, que la práctica deberá hacerse con concentración y devoción. En esta forma, por medio de la propia convicción con respecto a la eficacia y la verdad de las afirmaciones, los pensamientos [contenidos en ellas] son conducidos desde el sentido auditivo hasta el entendimiento de la mente consciente, desde allí a la mente subconsciente o automática, y desde ésta a la mente supraconsciente. Quienes crean, serán curados por medio de la práctica de estas afirmaciones. Las cinco etapas a seguir en la repetición de las afirmaciones son: repetición consciente en alta voz, repetición en un susurro, repetición mental, repetición subconsciente. v repetición supraconsciente.

Om o Amén, el Sonido Cósmico

La repetición subconsciente se vuelve ininterrumpida y automática. Cuando las profundas vibraciones internas de las afirmaciones se transforman en realización,
implantándose en las mentes consciente, subconsciente y supraconsciente, entonces se ha llegado a la práctica de la afirmación supraconsciente. El cantar supraconsciente consiste en mantener la atención fija, en forma ininterrumpida, en la verdadera Vibración Cósmica [Om o Amén), y no en un sonido imaginario.
A medida que se pasa de una etapa a la otra en la práctica de las afirmaciones, la actitud mental debería cambiar paralelamente, interiorizándose y concentrándose cada vez más.

La meta consiste en que tanto la persona que practica la afirmación como el proceso de la práctica misma y la afirmación en sí, lleguen a identificarse en una sola entidad indisoluble. La mente debería alcanzar el más hondo estado (de concentración) en forma consciente - sin sumirse en el sopor, la divagación mental o la somnolencia estado en que la atención se encuentre tan intensamente focalizada, que todo pensamiento se sumerja y se funda en un solo pensamiento central, cual partículas de metal atraídas por un imán irresistible.

Los Tres Centros Fisiológicos

Durante las afirmaciones en las cuales se aplica fundamentalmente la voluntad, deberá fijarse la atención en el punto medio entre las cejas; cuando se aplican afirmaciones de tipo intelectual, el centro de la concentración deberá ser el bulbo raquídeo* ; y en las afirmaciones de fervor, la concentración deberá centrarse en el corazón. Según la ocasión, el hombre suele fijar su mente en forma automática en alguna de estas regiones fisiológicas; en los estados emocionales, por ejemplo, se suele percibir el centro cardíaco con exclusión de todo el resto del cuerpo Por medio de la práctica de las afirmaciones se adquiere el poder de dirigir la atención en forma consciente, a las fuentes vitales de la voluntad, el pensamiento y el sentimiento.

ALGUNAS AFIRMACIONES

Para la salud

Vida de mi propia vida, Tú eres sana,
y estás en todas partes.
Tú estás en mi corazón y en mi cerebro, en mis ojos, y en mi rostro,
y en mis miembros;
Tú estás en todas partes.
Eres Tú quien mueve mis pies;
ellos están sanos, están sanos.
Mis piernas y mis muslos están sanos,
están sanos, pues Tú moras en ellos.
Tú sostienes mis muslos,
para que me yerga, para que no caiga.
Mis muslos están sanos, pues Tú estás en ellos,
pues Tú estás en ellos.
Tú estás en mi garganta,
Tú brillas en mis mucosas,
y en mi abdomen habitas;
ellos están sanos, pues Tú estás en ellos.
Tú titilas en mi columna dorsal;
está sana, sana.
Tú fluyes en mis nervios;
están sanos, sanos.
Tú flotas en mis venas,
y en mis arterias flotas;
están sanas, sanas.
Eres fuego en mi estómago,
fuego en mis intestinos;
están sanos, sanos.

¡Oh, Consciente Energía Cósmica, Tu vida es la vida mía! Tú espiritualizas y transformas en energía los alimentos sólidos, líquidos y gaseosos con los cuales sustento
mi cuerpo. 

El poder terapéutico del Espíritu fluye a través de todas las células de mi cuerpo. Estoy hecho de la única sustancia universal.

 

Para la voluntad y la afirmación

Pienso y sé que mi vida fluye, pienso y sé que mi vida fluye del cerebro mío a todo mi cuerpo, fluye. . .
Luminosas centellas atraviesan las entrañas de mis tejidos.
A través de la médula espinal, por mi columna dorsal veloz se despeña, en rocío y espuma, la corriente vital...
Todas las pequeñas células beben de ella; sus diminutas bocas destellan.

 

Para el espíritu

Que la energía vital llene mi cuerpo, yo quiero.
Con divina voluntad yo quiero
que la energía vital revivifique,
a través de mis nervios y mis músculos todos,
con su hormigueante fuego vibrante,
que revivifique quiero
mis miembros y mis tejidos todos,
con su ardiente poder regocijante.
En mis glándulas y sistema circulatorio,
fluir te ordeno, a mi mandato soberano.
A mi mandato soberano, arder te ordeno,
arder te ordeno, a mi mandato soberano.

 

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