sábado, 19 de septiembre de 2009

Astrologia Azteca



A modo de Introducción.....

La importancia de la medición del tiempo está presente en todas las culturas humanas. Para ello se han valido las distintas culturas, de la luna (calendarios lunares) del sol, (Calendarios solares) de ambos (Calendarios solilunares) e inclusive de fenómenos naturales (calendarios fenológicos)

Todos los calendarios mesoamericanos poseen una estructura casi idéntica. El calendario Azteca que nos ocupa en esta nota proviene en su origen de la cultura de los Olmecas. Dado que la astronomía ocupaba un sitial de importancia en la cultura azteca, prueba de ello no solo es su calendario complejísimo sino la miríada de templos que funcionaban como observatorios astronómicos; estos adoptaron este calendario Olmeca y lo perfeccionaron con sus propias observaciones de los fenómenos del universo comparando los movimientos del Sol y la luna con los del planeta Venus y la constelación de las Pléyades.



Los aztecas concebían al tiempo en relación con el espacio, las deidades, el paso de los astros y las estrellas, los estados de la materia, los colores, y los demás símbolos de su cosmogonía. Actualmente concebimos al tiempo como una sucesión lineal y progresiva de años, días, minutos, horas, segundos; momentos tan solo relacionados en el presente con un atrás (pasado) y un adelante (futuro), no era esta sin embargo la concepción antigua en la que el tiempo era un fenómeno complejo en estrecha relación tanto con el cielo como con la tierra y todas las criaturas vivientes.



Para la concepción de los Aztecas (y de muchos otros pueblos), el tiempo es medida que vincula las distintas partes del cosmos, resultando en elemento de unión a la vez que en Ley. El razonamiento era que si los más diversos fenómenos y manifestaciones se daban en el tiempo y este constituye parte de la vida, asimismo debía expresarse en el hombre. Es decir que las pautas que establecen las estrellas y los astros en el cielo son equivalentes a las de la tierra y los seres humanos. De este mundo de analogías que conforman el cosmos, el tiempo y la vida tratan este tipo de calendarios, por lo que además de ser útiles en cuanto a la medición e identificación del tiempo, lo son para la comprensión de las cualidades, motivaciones, impulsos y características del mismo y es desde este aspecto desde el que se toma a estos calendarios en su valor astrológico.



Con el calendario solar (o civil) Xihuitl (también llamado Xiuhpohualli) (análogo al Haab maya) se organizaba la vida civil y las fiestas religiosas. El Tonalámatl (Tonalpohualli) (calendario ritual lunar) ajustado al ciclo de Venus, del sol (también de Pléyades, las estrella Polar y la Vía láctea) y sobre todo al ciclo de presesión de los equinoccios (tercer movimiento de la tierra. El primero es el de rotación y el segundo el de traslación) servía a fines rituales entre los que se encontraba el dar nombre a los niños que cumplían sus siete años y pasaban a la fase adulta; en dicho nombre se encerraba el Tonali (destino, suerte, o fortuna).



El conocimiento y manejo de las complejidades del calendario estaba reservado a los sabios (sacerdotes) o Tonalpoqui (o Tonalpohuque) Señor de las Cuentas del Destino, que eran quienes por conocer el Tonáltamatl otorgaban dichos nombres de acuerdo a la fecha en que había nacido. El nombre era muy importante para los antiguos mexicanos, ya que basaban su vida en la verdad, de esta manera con sólo saber el nombre conocían exactamente con qué clase de persona estaban tratando, puesto que en el nombre consideraban implícita la personalidad de ese ser y al mismo tiempo era por intermedio del nombre que se determinaba como iba a ser instruido ese niño.



El calendario Azteca se divide en ocho anillos que funciona interrelacionados marcando así diversas características de cada momento particular en estrecha relación con distintos contextos. Entre estas ocho ruedas hay dos que son fundamentales para el ordenamiento de la vida humana y el pronóstico astrológico: la rueda solar Xiuhpohualli, y la lunar tonalpohualli, a las que ya he mencionado



El Xiuhpohualli, año civil Azteca (Solar): Se compone de 18 meses, de 20 días cada uno y 5 días de inactividad llamados nemontemi. En total, suman 365 días. Cada cuatro años, se agrega un día nemontemi, que equivale al año bisiesto, y cada 130 años se suprime un día nemontemi. En esta forma se obtiene una aproximación al año solar trópico más exacta que la que proporciona el calendario gregoriano en uso.

Los veinte días se separaban a su vez en cuatro grupos de cinco días llamados quintanas asignados cada uno de ellos a una de las cuatro direcciones espaciales



El tonalpohualli o cuentas del destino, (Lunar) combina veinte signos (cada uno de ellos correspondiente a un día) y trece numerales. Cada signo y cada numeral tiene determinadas características; estas al combinarse otorgan a cada día una cualidad única y particular. Además de los números cada signo esta acompañado de una influencia procedente de algún elemento llamado regente. Este regente es una deidad que suponían protección y guía del nacido. Estos regentes a pesar de llevar el nombre de una deidad eran en realidad desde la concepción Azteca, presencias y esencias de fuerzas naturales, potencias vivientes, símbolos de poder, transformadores de energía vital. Es decir manifestaciones conscientes de inteligencia suprema, o de las leyes universales, que intervenían en los fenómenos materiales, en los ciclos biológicos y por ende en las relaciones sociales, económicas, políticas, filosóficas y culturales.

El tonalpohualli entonces es un sistema que rige el cómputo de los ciclos ajustando la vida de los hombres y los pueblos a la pulsación cósmica, al compás de las estaciones y otros fenómenos que determinan mutaciones terrestres y cambios energéticos.



La cuenta de los días comienza con Cipactli (cocodrilo o caimán) y continúa en sentido contrario al de las manecillas del reloj. Los días van acompañados de un número consecutivo del uno al trece, llegados al día decimocuarto se repite el primer numeral, ahora asociado a un día distinto. Es decir que la rueda de los días es fija pero su articulación con el numeral es variable; no se repite la misma figura con el mismo número en un período de 260 días. (año Lunar).



El determinar la cualidad de cada momento no solo servía para poner nombres, se lo utilizaba para organizar las actividades y rituales (festejos) favorables a cada momento. De este modo armonizaban la vida humana con el cosmos.

El estudio astrológico Azteca requiere un exhaustivo estudio donde los cálculos matemáticos y astronómicos son fundamentales. Lo interesante es que no se limita a describir una tipología con sus características, tendencias y potencialidades sino que a la vez situa al individuo estudiado dentro de un contexto macrocósmico superior, ligándolo de este modo al acontecer terrestre, celeste y universal, lo que deriva en una mayor conciencia de parte y de sentido.



Los días y sus Regentes



Signo

Regente

Cipactli

Cocodrilo

Tonacatecuhtli y Tonacacihuatl.- El Señor y la Señora de los dardos de calor y energía.

Ehecatl

Viento

Quetzalcoatl.- La serpiente hermosa, (quetzalli lo hermoso y coatl la energía ondulante).

Calli

Casa

Tepeyolohtli.- Corazón del monte, relaciona todo lo interno.

Cuetzpalli

Lagartija

Huehuecoyotl.- El coyote anciano, representa la energía serpentina recibida de la naturaleza y transformada interiormente en sexualidad.

Coatl

Serpiente

Chalchiutlicue y chalchiuhtlahtonac.- La esencia femenina y masculina del agua como líquido vital, como el agua corrediza.

Miquiztli

Muerte

Tecciztecatl.- El Señor del caracol. La función fecundadora de la luna sobre los seres vivos.

Mazatl

Venado

Tlaloc.- El licor que bebe la tierra. Señor de la lluvia.

Tochtli

Conejo

Mayahuel.- La esencia femenina que vive dentro del maguey, el vino sagrado.

Atl

Agua

Xiuhtecuhtli.- El Señor del calor o fuego celeste que llega perpendicularmente a la tierra y se extiende en su ombligo.

Itzcuintli

Perro

Mictlantecuhtli y Mictlancihuatl.- Señores de la transmutación orgánica en la naturaleza.

Ozomahtli

Mono

Xochipilli.- Unidad generadora de la flora y el sustento.

Malinalli

Hierba

Pahtecatl.- Es el que da salud o cura por medio de las plantas.

Acatl

Carrizo

Tezcatlipoca.- El humear del espejo, la conciencia de todos los seres.

Ocelotl

Jaguar

Tlazohlteotl.- Representa a la madre tierra como dadora de vida, cariño y protección.

Cuauhtli

Aguila

Xipetotec.- Nuestro Señor el que cambia de piel.

Cozcacuauhtli

Zopilote

Itzpapalotl.- La mariposa de obsidiana.

Ollin

Movimiento

Xolotl.- El complemento, el acompañante, el doble de algo en la naturaleza.

Tecpatl

Cuchillo

Chalchiuhtotolin.- El guajolote de jade, representa la fuerza de empuje y vanidad del ser humano.

Quiahuitl

Lluvia

Tonatiuh.- El que nos da calor y energía, aquello por lo que se vive. El sol.

Xochitl

Flor

Xochiquetzalli.- Lo bello que genera la mente humana.





©Ana Cuevas Unamuno



2 comentarios:

  1. Wow! ¡Gracias! Siempre quise escribir en mi sitio algo así. ¿Puedo tomar parte de tu post en mi blog?

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  2. Hola Anónimo
    Si puedes tomar lo que necesites, solo te pido que hagas referencia al sitio y autor de quien lo tomaste, tal como hago yo cada vez que publico algo de otro.
    Suerte y Gracias

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