sábado, 4 de julio de 2009

ASTROLOGÍA: EL ARTE DE COMPRENDER Y AMAR LAS DIFERENCIAS.*

Alguna vez se dijo: Trato pero no puedo… Siempre quise ser como.... ¿Por qué a mi me cuesta todo?... O simplemente, ¿Por qué a mi?... ¡Seguramente que sí!

Estas y muchas otras preguntas, críticas, prejuicios, juicios, dudas, son comunes a todos los seres humanos.

Y cuando digo “comunes” no digo “naturales”, porque nunca las hacen los niños; surgen cuando comenzamos a crecer. Nacen influenciadas por el modelo cultural y social en el que nos desarrollamos. Modelo que hace tiempo olvidó que la maravilla de la vida reside en los muchos matices y diferencias que la componen.

De toda la creación los únicos en sentirnos molestos, llenos de preconceptos que nos compulsan a IGUALARNOS, somos los seres humanos respecto de nosotros mismos.

Aceptamos gozosos las diferencias en la naturaleza, la variedad de árboles y flores, las distintas especies animales, hasta los diversos climas y paisajes, pero nos molestamos por que el vecino ¡no es igual a nosotros o al menos semejante!

Nos molesta que: No piense igual… Que no tenga la misma fe, o el mismo color, o las mismas costumbres, o....

Creer que existe un modelo correcto y que otros modelos no son más que FALLAS, es una de las principales causa de sufrimiento, guerras, conflictos, separaciones, soledad, desvalorización y angustia, en nuestra vida y en la vida de la sociedad toda. Dadas las consecuencias creo que vale la pena intentar reflexionar e indagar en este punto.

La ASTROLOGÍA es una herramienta inigualable de indagación y comprensión de la naturaleza. Ella nos enseña que cada particularidad, (persona, situación, cosa), tiene un esquema vital propio, indispensable y perfecto.

¿Qué significa esto?

Cada individuo es un ser único, con ciertos aspectos en común con todos los seres humanos por el sólo hecho de: “Ser Humano”, y con muchos otros aspectos propios que le permiten individualizarse como ser único. Cuando un individuo se conoce a si mismo, vislumbra su esencia, sus posibilidades, comprende el por qué de sus dificultades, y descubre con más facilidad las vías de solución. La comprensión permite descubrir las causas y hallar explicación a sus motivaciones, reacciones, actitudes, pulsiones, y de este modo no sólo se libera de la culpa, la angustia inexplicable, la autocrítica destructiva; (lo que ya de por sí es magnífico); sino que aprende a AMARSE y por consecuencia natural a AMAR a su prójimo aceptándolo tal como es.

El sufrimiento surge de: NO ENTENDER. ¡La Astrología ayuda a entender y resolver! No es por cierto el único camino, pero es un buen camino.

En esta creación multifacética nacen personas impulsivas, pacientes, inquisitivas, persistentes, inquietas, utopistas, prácticas y así podríamos seguir enumerando; cada una es necesaria para que la totalidad se realice, y cada una no es jamás una sola cosa ni de un único modo. Somos seres paradójicos, contradictorios, atrapados en pulsiones antagónicas, que intentamos aprender y madurar, desarrollando lo mejor de nosotros. Pero... no siempre esto es posible, muchas veces ¡NO sabemos qué es lo mejor de nosotros!, ni siquiera sabemos realmente “Cómo somos”.

Descubrirlo, ¡vale la pena!

He aquí una historia…

Una tarde soleada dos amigas fueron de paseo a un hermoso bosque sobre la colina. Nunca antes habían visitado uno y estaban muy contentas de poder recorrerlo.

Caminaron observando las distintas hojas, los rayos del sol filtrándose entre las ramas, el canto de los pájaros, el susurro del agua deslizándose en los arroyitos, el sonido de las ramas al mecerse con el viento. Se dejaron inundar por la belleza del espacio, admirando todo cuanto se presentaba frente a sus ojos.

En una curva las sorprendió un grupo de árboles torcidos. Esta imagen deforme las perturbó. ¿Cómo podía ser que en un sitio tan perfecto, existiese algo tan desagradable?

Preocupadas, se dirigieron a buscar al cuidador para exponerle su inquietud. El cuidador era un hombre ya anciano que de tanto vivir en el bosque se parecía a los árboles más antiguos: rugoso, serio, austero, erguido y silencioso. Al verlas llegar se acercó afable a saludarlas.

- Tengan ustedes muy buenos día.-

- Buenos días - contestaron educadas. - Disculpe hay algo que nos preocupa y quisiéramos comentárselo.- El anciano asintió con la cabeza y las mujeres continuaron. - En una curva descubrimos un grupo de árboles que están creciendo deformes, bueno ... torcidos, seguramente usted con tanto trabajo no los vio, creemos que debería ir y hacer algo al respecto, ¡es francamente lamentable!.-

- ¿Qué creen que debería hacer?- preguntó el buen hombre

- Pues… ¡Apuntalarlos para que crezcan como deben!- respondieron al unísono sin siquiera dudarlo.

- Mis queridas señoras, los árboles existen desde mucho antes que el ser humano, siempre han crecido. Saben, sin nuestra ayuda, qué hacer para satisfacer sus necesidades y realizar todo su potencial. Esos árboles pequeños tuercen sus ramas en busca del sol que los alimenta, no se amedrentan frente a los obstáculos que hallan en su camino, buscan y persisten hasta encontrar su propio espacio, ellos siempre “Crecen como deben”. No lastimemos su naturaleza para que crezcan como quiere nuestro capricho.

Dicho esto el hombre las dejó y continuó su tarea diaria.

Las mujeres sorprendidas se quedaron pensando en los palos que les pusieron al crecer....

© ANA CUEVAS UNAMUNO

Astroanalista

*Artículo publicado en la revista Conexión. -1998- Año2

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